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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2017

O´DONNELL EL ESPADÓN 85 comentario de Alonso Baquer, vemos como liga, en estas preocupaciones de los liberales, al rey y a su ejército. Y aquí está la clave principal. En el proceso “revolucionario” en el que se encontraban inmersos, recordaban perfectamente que, desde el advenimiento de los borbones a España al empezar el siglo XVIII, el ejército era “Real”, subordinado absoluto del rey absoluto, valga la redundancia. En el nuevo ejército que se forma tras la guerra de Sucesión española, ser militar ya no es un oficio, sino una profesión. Los militares, con un fuero especial, responden a una estructura de mando en cuya cúspide está el monarca5. También recordaban el fuerte protagonismo de los altos cargos militares en la férrea administración borbónica impulsada ya por Felipe V con sus decretos de Nueva Planta. El profesor Giménez lo explica perfectamente: «Una administración fuertemente militarizada a cuyo vértice se hallaba un Capitán General, con audiencias sometidas a su autoridad, y con una malla corregimental extendida sobre el territorio para asegurar su control, y a cuyo frente se situaron oficiales generales (Tenientes generales, Mariscales de Campo y Brigadieres) u oficiales (Coroneles y Tenientes Coroneles), según el rango del corregimiento»6. Además, los legisladores del nuevo Estado miraban a su alrededor y descubrieron ejemplos constitucionales de separación de poderes y reafirmamiento de la soberanía popular. Y los encontraron en Francia, en Inglaterra, en la que está ya se había sobrepuesto en varias ocasiones a la Corona y en Estados Unidos. En este último país se creaba, desde la Declaración de Derechos de junio de 1776, una milicia nacional absolutamente subordinada al poder civil. La Constitución española de 1812 consagró el carácter nacional de las fuerzas armadas, quedando estas divididas en dos categorías, “las tropas de continuo servicio” y la “milicia nacional”7. Los militares españoles profesionales, siempre verían en la milicia, formada por voluntarios, un peligro para su integridad. Al comenzar 1813, los generales, encabezados por el general Castaños y el conde de La Bisbal, Enrique José O´Donnell, tío de Leopoldo O´Donnell, intentaron ante las Cortes unir de nuevo las competencias militares y políticas en torno a los generales, pero la propuesta fue derrotada en 5  CASADO BURBANO, Pablo: Las fuerzas armadas al inicio del constitucionalismo español. Ed. Revista de Derecho, Madrid, 1982, pp. 33-39. 6  GIMÉNEZ LÓPEZ, Enrique: “El debate civilismo-militarismo y el régimen de Nueva Planta en la España del siglo XVIII”, en Cuadernos de Historia Moderna, 15, 1994, p.43. 7  SECO SERRANO, Carlos: “Relaciones entre la Corona y el Ejército”, en Revista de Estudios Políticos, 55, 1987, p.31. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2017, pp. 85-122. ISSN: 0482-5748


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