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REVISTA HISTORIA MILITAR EXTRA II 2017

94 PABLO GONZÁLEZ-POLA DE LA GRANJA Si nos atenemos a los ascensos y honores que los espadones consiguieron en la guerra carlista, tenemos que convenir que O´Donnell fue quien mejor carrera desarrolló, seguramente por su excepcional arrojo en la batalla. En siete años que duró la campaña, don Leopoldo ascendió de capitán a teniente general, con la Cruz Laureada de San Fernando en su pecho y el título nobiliario de conde de Lucena. La trayectoria era parecida a la de Narváez, ascendiendo los dos por méritos en la batalla de Mendigorría a teniente coronel, en julio de 1835 y al mando de Espartero. Narváez y O´Donnell coinciden, con escasa diferencia en los empleos de coronel, alcanzando O´Donnell el generalato en mayo de 1836 y mariscal de campo al año siguiente. En el ejército del Norte, se conocen O´Donnell y Serrano, trabándose entre ellos una fuerte amistad28. Y es aquí, en el frente Norte, donde don Leopoldo muestra también sus excelentes dotes de negociador y buena mano, aunque dura cuando hizo falta, al reprimir los brotes de indisciplina que surgían en las unidades militares frente al enemigo, en muchos casos. La buena relación con Espartero, general en jefe del ejército del Norte, del que O´Donnell era su jefe de estado mayor, y sobre todo su gran capacidad y valor, le procuran el nombramiento de general en jefe del ejército del Norte y capitán general de Aragón, Valencia y Murcia. En julio de 1839 consigue O´Donnell, con la toma de Lucena, un gran prestigio, no sólo por la audaz maniobra que desarrolló gracias a la información de un paisano, sino por que obligaba a los carlistas a reforzar el Maestrazgo, siendo más fácil ejercer presión sobre ciudades clave como Madrid o Valencia. Firmado el Convenio de Vergara y ante la insistencia del general Cabrera en seguir la batalla, Espartero y O´Donnell, reagruparon sus fuerzas, operando bajo la dirección del primero, pero en estrecha colaboración. Participó O´Donnell en la que se consideró la última acción de guerra con la toma de Beteta (Cuenca) y viajando hacia Barbastro para unirse a Espartero en el escenario catalán, se enteró del abandono del general Cabrera y el consiguiente final de la contienda. Uno de sus biógrafos más entusiastas, Navarro Rodrigo, dice que O´Donnell, que se había retirado a Valencia a la espera de la disolución del ejército, presentó la dimisión de todos sus cargos militares con idea de retirarse a la vida privada29. Al parecer se le rechazó la solicitud dimisionaria y pasó a Francia alegando motivos de salud y no volvería a España hasta que decidió pronunciarse contra el propio regente Espartero30. No parece creíble que don Leopoldo pensase en serio abandonar 28  FERNÁNDEZ BASTARRECHE, Fernando: Los espadones románticos, ob. Cit. p. 140. 29  NAVARRO RODRIGO, Carlos, O´Donnell y su tiempo, Madrid, 1869, p.47. 30  FERNÁNDEZ BASTARRECHE, Fernando: Los espadones románticos, ob. Cit. p. 153. Revista de Historia Militar, II extraordinario de 2017, pp. 94-122. ISSN: 0482-5748


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