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YAGO ABILLEIRA CRESPO había más de treinta ingleses armados de arcabuces con las mechas encendidas. Resulta evidente que los ingleses planeaban un golpe de mano pero que, viendo las defensas a que debían enfrentarse, decidieron cancelar el ataque y abandonar a los del navío francés a su suerte. De nuevo se quedaron los enemigos con las ganas de apresar a la Begoña. Tras fracasar estrepitosamente en Lisboa, los restos de la Contra-Armada regresaron a Inglaterra pero, por necesidad de agua y víveres, recalaron en Vigo a finales de junio. Considerando inviable la defensa de la incipiente ciudad, y teniendo muy presentes las atrocidades cometidas por los ingleses en La Coruña, sus vecinos decidieron abandonar la urbe llevándose consigo todo lo que pudieron cargar. Los atacantes desembarcaron el 30 de junio y, al ver todo desierto, se relajaron y se dedicaron al pillaje, lo que fue aprovechado por los defensores para hacer una guerra de guerrillas. La rapidísima llegada de refuerzos con soldados veteranos hizo que los gallegos pasasen al ataque ante los dispersos y descoordinados invasores, quienes sufrieron cientos de bajas y reembarcaron a toda prisa, abandonando la ría el 2 de julio. Fue en estos días cuando los ingleses, envalentonados por su abrumadora superioridad, se plantean nuevamente tomar Bayona y la nao Begoña, pero lo imponente de sus defensas les hizo cambiar de idea otra vez. Tras la Contra-Armada La nao Begoña se trasladó a Ferrol, donde permaneció varios meses integrada en la escuadra de Martín de Bertendona y cambió de capitán. No está claro si llegó a hacer algún viaje a Flandes. En 1591 formó parte de la expedición a las Azores para desalojar a los corsarios ingleses, la cual consiguió hundir el galeón Revenge, aunque parece ser que la nao no tuvo ninguna actuación destacada en dichos acontecimientos. Hasta ahora, lo último que se sabía de la nao Nuestra Señora de Begoña es que aún estaba al servicio del rey en Ferrol por abril de 1592 y que sus últimos dueños fueron Juan y Agustín de Landecho. Puerto Rico, Panamá y Pinos en 1595. El final de Drake A finales de 1595, Inglaterra lanzó un ataque contra el Caribe. Para hacerse una idea del tipo de expedición que era, baste decir que sus integrantes iban sin sueldo, fiando la ganancia por su participación en la empresa a la contingencia de obtener una parte del eventual botín. El mando naval era bicéfalo, compartido por Drake y John Hawkins, que zarparon de Plymouth en septiembre de 1595 con 28 naves y unos 4.000 hombres. Pensaban dirigirse a San Juan de Puerto Rico, pues tenían noticia de que la nao capitana de la Flota de Tierra Firme, llamada Nuestra Señora de Begoña, transportando una carga 118 REVISTA DE HISTORIA NAVAL Núm. 139


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