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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 139 MAS SUP 26

YAGO ABILLEIRA CRESPO Dudas sobre la Begoña. Las nuevas tecnologías dan las primeras pistas Personalmente, siempre me cuestioné si ambas Begoñas serían el mismo barco. El tema me interesaba, pues soy gallego y he estado varias veces en Bayona, donde se refugió la nao tras la fallida ocasión histórica de 1588. Sin embargo, nadie parecía unir ambos hechos, por lo que supuse que se trataría de diferentes navíos. El de 9 de abril de 2017, el Museo del Mar de San Juan de Puerto Rico publicó en su cuenta de Facebook una entrada conmemorativa del 422.º aniversario de la arribada forzosa de la Begoña a dicho lugar, noticia que, por pura casualidad, tuve la fortuna de ver. Como no podía ser de otra forma, aproveché para preguntar al museo sanjuanero si la nao mencionada en la antedicha entrada podía tratarse de la misma que participó en la Gran Armada. El Museo del Mar me respondió con una referencia de un resumen de PARES (Portal de Archivos Españoles) donde se mencionaba que su dueño era Agustín de Landecho. Era una excelente noticia, pues coincidía con uno de los propietarios. Todo indicaba que, tras servir como buque militar, la nao había sido devuelta a sus dueños, quienes volvieron a la Carrera de Indias y, siendo la embarcación tan buena como se decía, acabó de capitana de la Flota de Tierra Firme del general Sancho Pardo Osorio. Una rápida busca en PARES demostró que los documentos se referían al dueño de la nao hundida en San Juan indistintamente como Juan y como Agustín de Landecho (bien eran parientes, bien había un solo dueño llamado Juan Agustín, no está claro). Sin embargo, no era nada definitivo, pues pudo haber otros armadores que se llamasen así y tuviesen un barco con el mismo nombre, o bien podía ser que fuesen los mismos propietarios pero que, siendo muy devotos de dicha virgen, llamaban a todas sus naves así, hipótesis complicada pero posible. Se necesitaba algo más. El dato definitivo La Casa de Contratación registró la Begoña antes de su partida en lo que sería su último viaje. En dicho registro, de 1594, se la arqueaba en 963 toneladas, pero la de la Gran Armada arqueaba 761 toneles machos (o 740, según los autores). A priori no coinciden las cantidades, pero solo a priori. Y es que, como explica magistralmente Casado Soto en Los barcos españoles del siglo xVI y la Gran Armada de 1588, toneles machos se refiere a un arqueo al uso dado en medidas cántabras, mientras que las toneladas son propias de Andalucía, por lo que no es lo mismo. Afortunadamente, contamos con el arqueo andaluz de la Begoña que fue en la Gran Armada, realizado en enero de 1588 (980 t). Hay, pues, una diferencia de 27 toneladas (un 2,8 por 100); no obstante, teniendo en cuenta la tecnología de la época y que las mediciones fueron realizadas por dos personas distintas ―así como posibles reparaciones mientras sirvió al rey―, considero que es un margen de error razonable. 120 REVISTA DE HISTORIA NAVAL Núm. 139


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