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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 139 MAS SUP 26

ENRIQUE DE CARLOS BOUTET visto, su poca predisposición a favorecer los intereses franceses. Patiño fue repuesto en su cargo en Barcelona, recibiendo el encargo de ejecutar las normas establecidas en el real decreto de 16 de enero de 1716 por el que se establecía la Nueva Planta política y fiscal de Cataluña. Pulido Bueno sugiere que la implantación por la Superintendencia de esta Nueva Planta fiscal en Cataluña fue una prueba de confianza puesta por los ministros italianos a Patiño, quien supo resolverla favorablemente (5). Tras su regreso a Barcelona, Patiño demostró una obediencia incuestionable a las órdenes transmitidas por el abad Alberoni (6). Posiblemente, por el hecho de que estaba favoreciendo los planes del abad, este, al crecer su influencia, consiguió para Patiño el cargo de intendente general de Marina (7). Pero su eficaz labor en las diferentes misiones que se le habían encargado debió de tener un peso grande en la decisión. Se trataba, no cabe duda, de una persona inteligente con una gran capacidad de trabajo y que, decidida y pragmática, se implicaba personalmente en la ejecución de las misiones. No debía de ser fácil en los inicios del XVIII encontrar a un funcionario que reuniera estas facultades y que, además, tuviera la capacidad de conseguir los objetivos que tenía encomendados en plazos cortos. Tanto Alberoni como el obispo de Gerona escribían a Patiño conminándole a que acabara cuanto antes el nuevo establecimiento fiscal en Cataluña (8), lo que demuestra el interés en que se dedicara a otras misiones. La decisión de que Patiño fuera nombrado máximo funcionario encargado de los temas de marina y comercio debió de tomarse antes de su vuelta a Madrid en 1716, como se deduce de sus propios escritos posteriores (9). La real orden tenía palabras elogiosas para él: «Y teniendo cumplida satisfacción y confianza de vos, don Josef Patino, de mi Consejo de las Ordenes, por los particulares servicios que habéis hecho en los empleos que hasta ahora habéis servido, y de vuestro celo y experiencia, he resuelto elegiros y nombraros por Intendente general de mi Marina de España». Como indicara Walker, Patiño, desde su llegada a Madrid, tuvo ocasión de familiarizarse con los problemas del comercio con las Indias, el estado de los astilleros y los planes de reconstrucción en marcha (10). Las competencias otorgadas en la real orden al intendente general de Marina eran muy amplias, prácticamente equivalentes a las que podía tener un secretario de Estado, con autoridad sobre todo lo referente a la Armada en España. De hecho, el sueldo del puesto era el mismo que el de los secretarios de Estado: 12.000 escudos de vellón al año. Patiño dependía formalmente del secretario de Guerra, Miguel Fernández Durán. (5)  Ibídem, p. 110. (6)  Ib., p. 126. (7)  WALKER, p. 128. (8)  RODRÍGUEZ VILLA, p. 22. (9)  PATIÑO, J.: «Exposición reservada», 1720, cit. ibídem, p. 23. (10)  WALKER, p. 128. 12 REVISTA DE HISTORIA NAVAL Núm. 139


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