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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 139 MAS SUP 26

Transcurridos veinte años desde que comenzaran las obras del arsenal, estaban terminadas las de la dársena, los diques de carena y de arboladura, los tinglados de maestranza y la sala de gálibos (27), las fosas para conservación de maderas, la batería de Santa Bárbara, la teneduría general y once almacenes de desarmo de la parte del oeste. Se hallaban aún en construcción los restantes de esta línea y los de la del este, y estaban planteadas otras varias obras que quedaron en suspenso por penurias del Tesoro, aunque volvieron a recobrar su habitual actividad, tan pronto quedó conjurada la crisis, con los rendimientos de las Américas, aumentándose incluso con dos nuevos y costosísimos edificios: la fábrica de cordelería y el cuartel de presidiarios (28). Todas ellas son manifestaciones del estado de fortificación que se hace patente cuando en 1769 se publica la traducción al castellano del Tratado de Fortificación ó Arte de construir los Edificios militares, y Civiles, de Juan Muller, llevada a cabo por José Sánchez Taramas, en cuyo tomo segundo advertimos la adición a la sección segunda, titulada «Apuntanse los Edificios principales, que se hallan executados en los Reales Arsenales de Marina, y demás Puertos de España; y en particular se explica el método observado en Cartagena para el establecimiento de los Diques de carena, y otras obras dentro del Agua», ya que nos permite conocer «la práctica que se ha seguido en el arsenal de Cartagena para fundar en el agua diferentes Edificios y señaladamente los Diques, que estos últimos tiempos se han establecido para carenar en seco las Fragatas, y Navíos de la Real Armada; pues además de ser obra tan singular, que a excepción de España, no la tiene en el Mediterráneo Soberano alguno (aunque la apetecen todos, por su importancia), dará mucha luz para dirigir con acierto este género de trabajo». Las obras continúan pues a buen ritmo en el interior del arsenal y se suceden las mejoras en la logística, toda vez que los servicios de aguada en maestranza, presidiarios, esclavos y buques ―que hasta ese momento se hacían (27)  «… la hermosa sala de gálibos, que medía 86 metros de largo por 13 de ancho, y estaba situada en la parte de poniente del arsenal. En ella se trazaban los planos de los buques para empezar su construcción…». GoNzáLEz, Manuel: «El Arsenal de Cartagena (V)», en El Porvenir, 13 de abril de 1929. (28)  «La primera de ellas, que es la más suntuosa y considerada de preferencia en el fondo destinado a ellas, se trató de que fuera igual a la de Ferrol, pero se tocó la dificultad que había de hacerse un gran desmonte, y quedó acordado se hiciera por el plano y perfil presentado por el ingeniero D. Mateo Vodopich. Tiene mil quinientos sesenta pies de longitud, noventa y nueve de latitud, y noventa de elevación; y ocupa casi todo el costado S. del arsenal. El cuartel de presidiarios se proyectó en vista de los crecidos gastos que ocasionaban las recorridas y reemplazos de las galeras donde aquellos se alojaban. Es también un buen edificio, de capacidad para tres mil hombres». ÍDEM: «El Arsenal de Cartagena. Apuntes históricos», en El Eco de Cartagena, 28 de julio de 1879. AÑO 2017, SUPLEMENTO N.º 26 A LA REVISTA DE HISTORIA NAVAL. Núm. 139 17


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