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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 139 MAS SUP 26

FRANCISCO JAVIER ÁLVAREZ LAITA vientos reinantes en los huracanes, y que el sitio donde verdaderamente hay abrigo es en la ensenada del Olóngapo, de muy reducidas dimensiones, y además sujeta á los mismos inconvenientes de aterramientos que tiene Cavite y por las mismas causas. Existe, sin embargo, una diferencia muy esencial á favor de Cavite, y es que en este fondeadero hay posibilidad de remediar el mal desviando los ríos que lo producen, mientras que en Subic se presentan grandes dificultades para ejecutarlo y convertirlo en un buen puerto. Militarmente considerado Subic, aunque presenta la ventaja de tener bocas estrechas para la entrada, lo cual no sucede en Manila, ofrece, en cambio, inconvenientes de mucha mayor consideración, que son: ― Tiene los puertos de Binanga, Silangin y Najasa á barlovento y sotavento de las bocas, que sirven de apostaderos al enemigo para bloquear la escuadra nuestra que se guarezca allí sin permitirle la salida. ― No puede defenderse por tierra según se comprende en cuanto se examina el plano del terreno que lo rodea, formado de una serie de alturas cada vez más elevadas. ― Como su ocupación por la Marina no puede nunca ser causa de abandonar á Manila, ni puede tampoco llevarse allí la capital, divide las fuerzas de mar y tierra y requiere el empleo de todas éstas para acudir á la defensa de la escuadra impidiendo que defiendan á Manila. No sucede lo mismo con Cavite, pues con los alcances de la actual artillería es posible defender las bocas de entrada en Manila, quedando Cavite á 50 km. de distancia en el fondo de la bahía, y como por otra parte la escuadra puede combatir ventajosamente auxiliada por los fuertes de tierra en esta extensa bahía contra fuerzas navales superiores, resulta que de este modo obran en perfecta armonía y combinación las fuerzas de mar y tierra. Los movimientos insurreccionales se van haciendo cada día más probables, siendo muy preferible tener adoptadas disposiciones que las los impidan á vencerlas vencerlos cuando se presentan, y esto es tanto más necesario cuanto que los ataques del exterior es lo más probable que se intenten con alguna insurrección provocada en el país por la nación misma que desee apoderarse del archipiélago. En este concepto, la plaza de Manila debe y puede prepararse muy bien contra esos movimientos según manifiesta el plan de defensa preparado, lo cual no sucede de ningún modo en Subic. En vista de lo expuesto no parece prudente que se proceda al establecimiento marítimo de Subic antes de que se haga un detenido estudio comparativo de los proyectos que deben haberse formado por el Ministerio de Marina para esta importante obra, con el que se está haciendo por el de la Guerra para el de Cavite con el objeto de que el Gobierno pueda adoptar la resolución más ventajosa en asunto de tanta importancia». Todos estos enfrentamientos tuvieron sus últimos desencuentros en el momento en que, declarada la guerra por Estados Unidos, hubo un total desacuerdo en la forma de defender el archipiélago, en cómo la escuadra de Montojo tenía que hacer frente a los buques de la Marina norteamericana, y en la instalación de las piezas que debían defender la bocana de la bahía de Subic. 62 REVISTA DE HISTORIA NAVAL Núm. 139


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