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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 139 MAS SUP 26

LAS GALERAS DE ESPAÑA EN LA REGENCIA DEL REINADO DE CARLOS II (1665-1700) unas pasaron a otras. La propuesta de armada contra Argel por el representante diplomático de Holanda, en 1660-1661, había concitado el proyecto de formación de una flota en la que participaran los distintos virreinatos del Mediterráneo (Valencia, Cataluña, Cerdeña, Nápoles y Sicilia), a lo que se resistió Mallorca, que tenía una flota de corsarios (2). Esta actuación de las galeras era necesaria no solo para mantener los presidios norteafricanos e italianos, sino para proteger el tráfico mercantil español entre Andalucía, Levante, Cataluña e Italia, aunque fuera mediante la lucha contra el corso argelino y marroquí, en la que la escuadra se empleó constantemente pues solo así se mantendrían los ingresos fiscales y comerciales procedentes de la navegación. Sin embargo, en lo que se refiere a Cartagena, la presencia de las Galeras de España dio más seguridad a la ciudad y al territorio marítimo del reino de Murcia, al tiempo que permitió hacer carrera a algunos vecinos en los oficios de capitanes, proveedores, veedores y contadores, o a los soldados de Mallorca que fueron a servir en ellas (en 1667), según Espino (498). Asimismo dio ocupación a comerciantes y artesanos, que se dedicaron a los suministros de las galeras en una época en que Alicante (ciudad portuaria valenciana situada 110 km al norte de Cartagena) acaparó un mayor tráfico de mercancías (Montojo), así como cirujanos, enfermeros y médicos que acudieron a trabajar en hospitales. No obstante, esta coyuntura fue de gran inestabilidad política, de tal forma que en la corte se sucedieron gobiernos de validos como el jesuita Nithard (1666-1669) y Valenzuela (1671-1676), y golpes de Estado contra ellos del infante Juan José de Austria (1669 y 1676), que consiguió hacerse con el poder (1676-1679), apoyados unos y otros por camarillas de la nobleza (Carrasco), que manejó el gobierno (la Junta de Gobierno, los Consejos), del que salían los nombramientos de los capitanes generales de las Galeras de España y otros oficios. Por último, el desplazamiento de las Galeras hizo que su operatividad coincidiese con una fase de intensificación de la guerra con Argel y Marruecos, que se tradujo en numerosos socorros a Orán, Melilla y Ceuta durante todo el último cuarto del siglo XVII y, además, con la reaparición del frente de guerra en el sur de Italia y en Cataluña, es decir en el Mediterráneo occidental, como a mediados del propio siglo XVII, en que la ruta de las islas cobró nueva vitalidad. Desde 1648 hasta 1669 las tropas turcas conquistaron la isla de Creta y sitiaron su capital, Candía, que no pudieron ocupar hasta el último año. Cabe asimismo señalar que, a diferencia del reinado anterior, en este el rey de España ya no era el defensor por antonomasia del catolicismo, pues se alió con los Países Bajos, y ese papel de defensor de la fe pudo arrogárselo con igual propiedad Luis XIV de Francia y también el emperador Leopoldo de Austria, que hubo de sufrir el embate turco sobre Viena. (2)  Primero, el Gran i General Consell armó una galera, y los pescadores, una fusta para la defensa (1514). Año 2017 REVISTA DE HISTORIA NAVAL 77


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