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REVISTA DE HISTORIA NAVAL 139 MAS SUP 26

VICENTE MONTOJO MONTOJO Y FEDERICO MAESTRE DE SAN JUAN PELEGRÍN La gente de las Galeras de España, los buques, sus tripulaciones y orígenes En el año 1668 fueron trasladadas a la bahía de Cartagena desde El Puerto de Santa María ocho galeras, la totalidad de las que en aquel entonces formaban la escuadra de este tipo de naves de guerra en España. En un principio se previó que el traslado durara el tiempo de la invernada (dos años), aunque después, debido a la cada vez más problemática permanencia en la ciudad andaluza, puesto que las aportaciones sólidas del río Guadalete iban colmatando su barra y era difícil acceder al fondeadero, se decidió su establecimiento permanente en Cartagena. Al frente de las escuadras de galeras siempre se hallaron dos naves de mayores dimensiones que el resto, las llamadas capitana y patrona, que eran tripuladas con un mayor número de marineros, artilleros o soldados de infantería de marina, siendo de las dos la capitana la que representaba al resto de la escuadra. Era movida por forzados cristianos y esclavos musulmanes, que bogaban en los 29 bancos que tenía en la banda de estribor y los 28 de la de babor, siendo ocupados cada uno de dichos bancos por seis hombres. En el caso de la patrona, contaba con 27 y 26 bancos en las citadas bandas, siendo movido cada remo por cinco galeotes. El resto de las galeras, las denominadas sencillas u ordinarias, tenían 26 y 25 bancos, con cinco remeros en cada uno de ellos. En 1669 llegaron a Cartagena una capitana y una patrona, a las que acompañaron otras del tipo ordinarias que se denominaban Santa Ana, Santa Teresa, San José, San Miguel, Nuestra Señora de la Almudena y Nuestra Señora de la Soledad. Entre sus capitanes estuvieron Juan de Espín, José de Espinosa, Bernardo de Ezpeleta Vera (San Pedro) y otros. Los forzados y esclavos Pero en las Galeras de España trabajaban muchas personas, tanto remeros libres (llamados de «buena boya», o bien forzados que habían cumplido su condena) como forzados (condenados por renegados u otros delitos) y esclavos, y entre estos últimos sobre todo moros, como los capturados por las propias Galeras en 1669 y 1670 o por particulares corsos, como en 1697. El corso cristiano perduró también en el Mediterráneo oriental, sobre todo durante la guerra de Candía (3). En 1668, según Alarde había siete galeras: capitana, con 53 buenas boyas, 148 forzados y 158 esclavos; patrona, con 23 buenas boyas, 144 forzados y 110 esclavos; San Pedro, con 21 buenas boyas, 135 forzados y 106 esclavos; San Miguel, con 33 buenas boyas, 144 forzados y 125 esclavos; Soledad, con 32 buenas boyas, 138 forzados y 122 esclavos; Santa Teresa, con 23 buenas boyas, 140 forzados y 94 esclavos; y (3)  Eran unos cuarenta corsarios de Malta y Toscaza, a diferencia de los 120 de Argel, que operaron sobre la ruta de Alejandría. FONTENAY, 1987. 78 REVISTA DE HISTORIA NAVAL Núm. 139


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