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atraviesan la explanada central camino del auditorio para efectuar la primera práctica musical de la jornada, y en las zonas exteriores varios grupos realizan ejercicios de adiestramiento táctico. Los futuros oficiales de sanidad, interventores, jurídicos y oficiales y suboficiales músicos llegan a la Academia con el título de su disciplina en la vida civil, pero aquí reciben instrucción militar y adaptan su formación a las necesidades y a las peculiaridades del trabajo en los ejércitos y en zonas de operaciones. El capitán Chema Gómez Crespo, profesor de Enfermería en la Escuela Militar de Sanidad, da instrucciones precisas a sus alumnos durante una práctica de cuidados tácticos bajo el fuego, parte del curso TCCC (Tactical Combat Casualty Care), imprescindible para todo el personal que desplegará en el futuro en zona de operaciones. «Entre enero Este año se licenciarán los primeros médicos que han cursado la carrera en el CUD de Madrid y junio los alumnos realizan prácticas de campo al menos una vez por semana —explica—. En ambiente militar la casuística de bajas es distinta a la civil y tienen que aprender a garantizar su propia seguridad y la del paciente, saber qué hacer y qué no en zona de combate». La participación española en misiones en el exterior es uno de los alicientes para los alumnos que deciden optar por orientar su trabajo hacia las Fuerzas Armadas. «Son jóvenes apasionados de su profesión, pero necesitan un plus de aventura y lo encuentran aquí —añade el capitán Gómez Crespo—. Casi el 40 por 100 de los alumnos que formamos estarán desplegados en el exterior en menos de dos años y debemos ocuparnos de que salgan con las herramientas suficientes para afrontar con garantías cualquier desafío. En Formación médica y militar El próximo mes de junio se licenciarán los 24 tenientes médicos de la primera promoción del Centro Universitario de la Defensa de Madrid (CUD-Madrid). En 2012, este centro estableció una nueva fórmula de acceso a la sanidad militar abriendo la puerta a jóvenes que quisieran compatibilizar la carrera de Medicina desde su inicio con la instrucción militar, simultaneando el programa de la Universidad de Alcalá de Henares con la formación específica que reciben en la Academia Central de la Defensa, en Carabanchel. Estos 24 alumnos serán los primeros que acceden a la titulación desde las Fuerzas Armadas. Con la perspectiva de los seis años, el CUD ha sido más que una experiencia positiva. «Ha significado la salvación de la sanidad militar», afirma tajante el coronel Antonio Sánchez Mayorgas, director de la Escuela Militar de Sanidad. «La sanidad atravesó una crisis muy severa a principios de siglo. Apenas ingresaban médicos y hubo que reinventarse, modificar la carrera profesional, los planes de formación, apostar por la mejora de las condiciones laborales… Pero el CUD fue la idea que invirtió decisivamente al tendencia». La colaboración empezó a fraguarse en 2007 con la firma de un convenio con la Universidad de Alcalá que establecía la posibilidad de que alumnos civiles, a partir del tercer curso, realizaran sus prácticas en el Hospital Central de la Defensa, integrado como cuarto hospital de referencia de la universidad alcalaína, junto con el Ramón y Cajal y el Príncipe de Asturias, en Madrid, y el de Guadalajara. La combinación del CUD con el tradicional acceso a las FAS de médicos especialistas ya titulados permitirtá que este año 50 nuevos oficiales médicos ingresen en el Cuerpo Militar de Sanidad, además de 20 enfermeros, psicólogos y odontólogos. «La sanidad militar goza de buena salud», afirma el coronel Sánchez Mayorgas, aunque prefiere ser prudente. «Todavía no nos hemos salvado. Las grandes promociones de más de cien licenciados de los años 80, las del baby boom, iniciamos ahora la jubilación. También hemos atravesado ocho o diez años de sequía con ingresos de menos de cinco médicos anuales que nos ha dejado un gran déficit, a lo que hay que sumar la falta de médicos en España. La sanidad militar tiene que competir en el mismo mercado que el resto de los hospitales y queremos traernos a los mejores». Los alumnos acceden al CUD con la misma nota de corte y las mismas condiciones que cualquier otro estudiante, pero, en su caso, Defensa corre con los gastos de matrícula y les ofrece un pequeño sueldo durante el periodo de formación, además de garantizar un trabajo fijo a la salida de los estudios. Los tres primeros años se cursan en la Academia, en Carabanchel, con profesorado de Alcalá de Henares, salvo un mes anual de instrucción en las academias militares. Los tres últimos se realizan ya en la facultad de Medicina de la Universidad de Alcalá de Henares. Para conseguir la titulación los futuros tenientes deberán superar a lo largo de seis cursos lectivos los 360 créditos de la titulación que establece la normativa europea y los 76 del plan de estudios de formación militar. «El médico militar tiene mucho mérito —destaca el coronel—. Si la carrera ya es difícil, nuestro alumno debe hacer frente a una carga lectiva mayor. Son alumnos excepcionales». El CUD tiene un equivalente en otros países europeos, por lo que está previsto iniciar en el futuro un programa de Erasmus militar. El modelo más parecido es el aplicado en Alemania, donde los futuros médicos militares estudian en la facultad durante seis años para terminar con una instrucción militar intensiva y técnica de varios meses. El desafío inmediato es convertir el CUD en un centro acreditado para impartir a sus alumnos los grandes cursos de emergencia y urgencia, «nuestra área de capacitación de preferencia», aclara el director de la Escuela Militar de Sanidad. «Los médicos militares debemos ser los mejores en la urgencia prehospitalaria, en la urgencia hospitalaria, en áreas de quemados y en politraumatismos». Pepe Díaz 16 Revista Española de Defensa Marzo 2018


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