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reservistas voluntarios Alférez reservista Librado Carrasco Otero «Este programa se basa en la generosidad» Integrado en la misión del Líbano, coordina la asistencia de las facultades españolas de Veterinaria a los ganaderos CUANDO una persona pone ganas e ilusión en un fin, consigue lo que quiere». Así lo cree el alférez reservista de Cuerpos Comunes Librado Carrasco Otero, catedrático de Anatomía Patológica de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Córdoba y promotor de un programa que ayuda a los ganaderos libaneses a mejorar su ganado y hacer que sea más productivo, fruto de la cooperación entre las facultades españolas de Veterinaria y el Ministerio de Defensa. «Estamos apoyando a la población local y también posibilitamos que en España muchos profesores y estudiantes universitarios conozcan nuestras Fuerzas Armadas desde un punto de vista diferente», asegura este cordobés, de 55 años, que el pasado 22 de febrero se trasladó al sur del Líbano por undécima vez, la cuarta como reservista voluntario, integrado en el contingente Libre Hidalgo XXVIII que forman en su mayoría miembros de la Brigada de Infantería Mecanizada Extremadura XI de Bótoa (Badajoz). —Ya intervenía en el programa como personal civil. ¿Por qué quiso hacerse reservista? —Para consolidar la colaboración desarrollada durante años. A ello se unió el hecho de que dejé de ocupar cargos de alta responsabilidad hasta 2014 fue decano de su Facultad y presidente de la Conferencia de Decanos y Decanas de Veterinaria de España, lo cual, al menos en teoría, me iba a proporcionar más tiempo libre. También deseaba tener un compromiso con las Fuerzas Armadas. —¿Qué aporta a la misión española en el Líbano? —Un conocimiento del programa mucho más próximo que el que tiene el contingente allí destinado, para el cual las actividades de veterinaria constituyen solo una pequeña parte de las de Cooperación Cívico-Militar (CIMIC) que promueven. Conozco la zona de operaciones, sé cómo desarrollan su trabajo mis compañeros de universidad y sirvo de enlace entre este ámbito y el de la defensa. —¿En qué consiste su actuación? —Tiene tres fases: una previa de preparación; la segunda, tras la llegada de los profesores, en la que coordino la asistencia veterinaria que realizan, procurando que salga lo mejor posible; y después me quedo un tiempo más para cerrar el programa y resolver algunas situaciones que se han producido. Además, lo hago en mi condición de oficial, con las responsabilidades que eso conlleva y tratando de descargar de un poco de trabajo a los miembros del contingente. «Me ha llamado la atención la hospitalidad y el agradecimiento de los ganaderos libaneses», destaca Librado Carrasco. 44 Revista Española de Defensa Marzo 2018


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