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RHN 140 MAS SUPLEMENTO

«Estando asi el Rey esperando el tiempo para pasar...» (128). «Quantas veces probaban por ir á la mar fallaban el tiempo contrario, é el viento que entraba muy fuerte por meytad del puerto» (150). Por su condición de bueno: «Todos rogaban á Dios que les diese buen tiempo é viage» (52). «... é ovieron buen tiempo» (94). «... el tiempo era bueno, é llegaron á la isla» (152). Por su condición de malo: «“... casas abrigadas é calientes, é leña, é vituallas para el tiempo fuerte é menguado en que las non podiades aver; é que durante el invierno vos apercibades de las cosas convenientes al verano”» (30). «“… Parad mientes al marinero, que durante el buen tiempo se apareja para el malo; é durante el tiempo malo se apareja é está en esperanza del bueno”» (30). «“… Si ovieres tiempo malo, sufrele, que todos los tiempos buenos é malos has de pasar”» (32). «... Marsella (...) tiene un puerto de mar guardado de todos tiempos...» (57). «... é contra la fuerza del tiempo, mandó alzar áncoras, é navegar la via de las islas...» (61). «Allí tomaron puerto esperando que calmase el tiempo para tornar en España; é cada dia ventaba mas fuerte: é la tormenta grande dabala el tiempo, que era yá el mes de Octubre» (80). «Tardaron las galeras quince días allí, é non mejoraba el tiempo» (80). «... é que los tiempos podrían ser tan fuertes que se verian en grand priesa con ellos...» (93). «... é los marineros guardaron el tiempo é el viento» (97). «... en los tiempos de la fortuna abstenerse debe el ome de aquel fecho...» (112). «El tiempo lo daba yá, ca era invierno; é ovieronse de volver á mal de su grado al puerto de Araflor» (113). «... mas asi lo guisó el tiempo é la fortuna...» (150). «... é adereszaron las galeras de todas las cosas que avian perdido en la mar en el tiempo de las tormentas» (165). Elementos que implican el tiempo Hay un detalle digno de mencionar. En nuestros días, y desde hace casi dos siglos, contamos con la escala de Beaufort y la de Douglas, que evalúan y determinan los distintos grados de intensidad del viento (Beaufort), y la altura de las olas de la mar (Douglas), lo que nos permite utilizar unos términos muy claros y expresivos para reflejar el estado de cada uno en el momento deseado. En épocas anteriores, los autores, al no disponer de ninguna de dichas escalas, debían usar los adjetivos calificativos que consideraran más adecuados en cada caso, y esto da lugar a que el lector sea incapaz de inter- AÑO 2018, SUPLEMENTO N.º 27 A LA REVISTA DE HISTORIA NAVAL. Núm. 140 47


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