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pretar el orden correspondiente. Vamos a ver ejemplos de esta indeterminación en las citas siguientes. Fortuna Se acostumbra interpretar este término como riqueza, dinero o incluso suerte, olvidando que la palabra procede de la diosa romana de ese nombre, la cual tenía atribuido el poder de hacer el bien y premiar a quienes fueran merecedores de ello, y, al contrario, castigar o poner impedimentos a los que lo precisaran. Esta segunda opción es la de uso en la mar, especialmente en el ámbito del derecho, donde se interpreta como mal tiempo o temporal. Para empezar, tenemos una bonita alusión y un consejo muy cierto: «En el tiempo de la fortuna se conoscen los amigos» (28). «Ninguno non desespere; que las grandes fortunas los omes las han de pasar» (97). Le siguen unas cuantas relativas al estado del tiempo: «… la grand fortuna que las galeras pasaron aquella noche» (61). «… estovieron porfiando con la fortuna bien dos horas...» (92). «Yá la una galera iba al través, si non que la quiso Dios librar, que fué un grand milagro, segund la fortuna que la levaba: é si aquella hora llegára la flota de Inglaterra, las galeras fueran en grand aventura. Mas plogo á Dios que las galeras doblaron las Asnas, é salieron á la mar, é volvieron á la Rochela» (92). «Nosotros avemos de pasar esta fortuna; é por eso nos libró Dios, porque fagamos algund bien» (97). «Ninguno non desespere; que las grandes fortunas los omes las han de pasar» (97). «… ca en los tiempos de la fortuna abstenerse debe el ome de aquel fecho...» (112). «… non podian pasar en Inglaterra por las grandes fortunas...» (114). «¿Qué es el viento si non fortuna? ¿Qué es la fortuna si non ventura?» (146). «¡Oh viento! ¡oh fortuna! ¿quién está contento de ti?» (147). «¡Oh fortuna! ¡oh viento! tú rasgas las muy grandes velas, quebrantas é derruecas los muy grandes mástiles é entenas, aniegas las grandes carracas, é cocas, é urcas» (147). «Amansa yá, é cesa viento é fortuna: cesa yá...» (147). «… mas asi lo guisó el tiempo é la fortuna, que estovieron alli un mes, que nunca de aquel puerto pudieron salir» (150). «El viento metióse cada vez mas fuerte, é rompió la vela del Capitan, é quebró la entena, é la corriente fizo ir la galera al través; é si los timones de caja se trocáran, en aquel istante fundierase la galera; mas estaban á los timones omes recios é sabidores, que los gobernaban á grand fuerza. Andando en aquesta fortuna… » (163). 48 SUPLEMENTO N.º 27 A LA REVISTA DE HISTORIA NAVAL. Núm. 140


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