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RHN 140 MAS SUPLEMENTO

Marea Hay también alusiones a las mareas y sus efectos: «Gijón es una villa cerca la mar de poniente: la mas larga entrada que tiene avrá fasta trecientos pasos de baja mar; é de plea mar avrá la meitad» (34). «… quando es baja mar pasan de la una tierra á la otra; é quando es plea mar pasan en navios» (102). «… é fueron á echar áncoras ante la villa de Crotey, que es en Picardia, é es una villa de Francia toda cercada de mar: non pueden entrar á ella por tierra si non de baja mar. Alli tomaron vituallas. Todo aquel puerto de baja mar queda en seco, é non paresce mar ninguna; é si ome viniese de contra la tierra en aquellas seis horas que dura la menguante, bien podria decir que alli nunca ovo mar...» (139). «A cabo de seis horas torna la mar, é viene tan alta como una sierra, é cubre toda aquella tierra. Estonce pueden entrar galeras, é naves, é aún carracas» (140). «Calés es una villa llana, é quando es la mar creciente llega á la villa, é aún cercala al derredor; é de baja mar llegan á ella de parte de la tierra» (142). «Esta pequeña isla cerca de Jersey quando es alta mar atajala el agua de la otra, é non pueden pasar á ella si non por barcas, é de baja mar pasan en seco» (153). Niebla En el texto aparece en una ocasión, como vemos seguidamente: «... levantóse á deshora una niebla muy escura, que venia de contra la cibdad, é vino sobre las galeras, en manera que los de la una galera non veian á los de la otra, aunque estaban bien cerca: é algunos marineros que avian visto tal yá otras veces, dixeron que los Moros eran hechiceros de aquellas tales cosas, é aquellos lo farian á fin si pudiesen facer perder las galeras: é que desatasen los marineros por si tocasen en alguna roca; mas que ficiesen todos la señal de la cruz, é dixesen oraciones á Dios que los librase de aquella maldad; é que non duraria, é que aina seria desfecha. E asi fué, que luego supitamente fué desfecha, é tornada en nada, é paresció el tiempo claro, é cobraron remos. E luego vino otra niebla como la primera, é ficieron oraciones, é como ante, fué quitada luego. Podria durar aquella maldad cada vez media hora. E llegaron las galeras ante Málaga, dadas armas sobre cubierta, todos bien armados é prestos de batalla, si menester fuese: é salian de Málaga mucha gente de Moros é Moras á mirar las galeras. E vino luego á las galeras una zabra, en que vinieron unos honrados Moros á saber quien era: é omillaronse al Capitan, é rogaronle que esperase, é que le darian adiafa; é que le rogaban que les asegurase el puerto: é el Capitan asegurólos» (53-54). Como hemos podido comprobar, la acusación de ser la niebla un hechizo de los moros hizo su efecto, y al entrar en Málaga todos lo hicieron bien armados y listos para el combate, ante el temor de ser objeto de un ataque de los habitantes, toda vez que la ciudad formaba parte del reino nazarí de Granada, en tregua con el reino de Castilla. Pero la cosa fue al revés, pues les pidieron protección. AÑO 2018, SUPLEMENTO N.º 27 A LA REVISTA DE HISTORIA NAVAL. Núm. 140 51


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