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RHN 140 MAS SUPLEMENTO

ANTONIO C. CAMPO LÓPEZ islas, la mala alimentación, los brotes de beriberi y el exceso de trabajo (en jornadas de día y noche) provocaban entre la llamada «chusma» ―los presos y esclavos que debían empujar los remos― un gran número de bajas que los españoles trataban de reponer con la adquisición de esclavos en zonas cercanas, como la isla de Nueva Guinea. En 1623, a los seis meses de la llegada de las galeras, ya habían muerto 160 personas y cincuenta convalecían en el hospital (43). Con todo, seguían siendo vitales, como evidencia el hecho de que, en la llegada del Socorro de 1624, dos de los navíos fueron sorprendidos por una nao holandesa, y una de las galeras consiguiese llegar debajo de la artillería de la nao enemiga para salvar y remolcar al navío Santo Tomás hasta el puerto de Rume (44). No obstante, las galeras no eran imbatibles, y en 1627, la galera que salió a remolcar uno de los navíos del Socorro acabó varada en la costa, yéndose a pique (45). Durante los años posteriores una única galera debió defender al resto de las naves en las aguas moluqueñas. Las grandes batallas navales de Ternate (1633-1642) Tras varios años perdiendo embarcaciones ante los barcos holandeses apostados a la entrada de Ternate, el gobernador de Filipinas decidió en 1633 que, a partir de ese año, pasaran a integrar la flota dos galeones de guerra. Este hecho originó una serie de grandes batallas en las islas Molucas a la llegada del Socorro. Un año antes, en 1632, ya documentamos la primera gran batalla. El cabo del Socorro Gerónimo Somonte, al mando de la nao capitana (el galeón San Luis), peleó a la entrada de Ternate contra dos naos holandesas ―la almiranta española, el galeón San Juan, no pudo acudir en su ayuda por culpa de los vientos―. El largo combate, que comenzó a las ocho de la mañana y se prolongó hasta las cuatro de tarde, concluyó cuando un cañonazo de los españoles alcanzó un barril de pólvora enemigo, cuyo estallido arrancó parte de la popa a la mayor de las naos holandesas, obligándola a retirarse a Malayo tras perder 18 hombres y sufrir 14 quemados de gravedad (46). De parte española se registraron 22 muertos. Entre los heridos se hallaba el propio Somonte, alcanzado por el fuego de la artillería enemiga (47). (43)  Ibídem, p. 1371. (44)  AGI, Filipinas 48, N.77. Confirmación de encomienda de Sima, etcétera, 26 de octubre de 1633. (45)  AGI, Filipinas 30, N.12. Carta de Niño de Távora sobre la expedición a Isla Hermosa. Manila, 4 de agosto de 1628. (46)  AGI, Filipinas 49, N.32. Confirmación de encomienda de Meycauayan, 13 de mayo de 1639. (47)  AFIO, Crónica, Segunda parte de la santa Provincia de San Gregorio de Filipinas que contiene cuatro estados: el primero de la Orden, el segundo seglar, el tercero de la Iglesia de Japón y el cuarto de las fuerzas de Terrenate en Maluco desde el año 1624 por fray Antonio de la Llave, cronista de la misma Provincia, cap. 15. p. 165. 24 REVISTA DE HISTORIA NAVAL Núm. 140


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