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BALMIS Y LA REAL EXPEDICIÓN FILANTRÓPICA DE LA VACUNA (1803-1806) Salvany murió el 21 de julio del año 1810, en Cochabamba (Bolivia), a causa de la tuberculosis, cuando estaba introduciendo la vacuna en aquella colonia española. Contaba entonces el médico español tan solo treinta y tres años. A la muerte de Salvany, la tarea de la vacunación fue continuada por sus ayudantes, Grajales y Bolaño. De todos los implicados en la Real Expedición Filantrópica de la Viruela, tan solo su director, Francisco Javier Balmis, pudo regresar a España y ser recibido como el héroe que fue. Ruta de Balmis e Isabel Zendal hasta México Balmis e Isabel Zendal, junto a los veintiún niños de la vacuna supervivientes de los veintidós que habían zarpado de La Coruña, continuaron el viaje, a bordo de la María Pita, hasta La Habana, en cuyo puerto fondeó la corbeta el 26 de mayo de 1804. Allí, el director de la expedición descubre que el médico Tomás Romay había difundido ya la vacuna en territorio cubano, como ya había acontecido en Puerto Rico. Pero en esta ocasión Balmis comprueba con satisfacción los buenos resultados obtenidos por Romay, así que decide comprar tres esclavas para incrementar el grupo de veintiún niños en los que transportar, con el sistema de «brazo a brazo», la vacuna hasta Nueva España. Los niños demostraron gran valor y capacidad de adaptación pese a su corta edad ―tenían entre tres y once años―, y aunque no siempre se les alojó en los navíos de la manera más confortable, afrontaron estoicamente los muchos y a veces penosos días de navegación, lo que permitió el feliz cumplimiento de la misión. Los expedicionarios zarpan de La Habana el 18 de julio de 1804, y arriban el 23 a Veracruz. Una vez más, Balmis comprueba que, al igual que primero en Puerto Rico y luego en Cuba, la vacuna se estaba inyectando gracias al programa de vacunación que, por orden del virrey, estaban ejecutando allí el doctor Arboleya y el cirujano de la Armada Miguel José Monzón, quien la había aplicado en la provincia de Campeche (18). No obstante, a diferencia de lo sucedido en Cuba, el alicantino desconfió de esas muestras, aunque las autoridades de la isla se mantuvieron firmes en su negativa a emprender una nueva vacunación, lo que provocó el enfrentamiento entre Balmis y el virrey de Nueva España, don José Joaquín Vicente de Iturrigaray y Aróstegui. Finalmente, Balmis abandona el puerto de Veracruz el 1 de agosto de 1804 y llega a la ciudad de México, junto al resto de la Real Expedición, el día 9. Desde allí los expedicionarios continuaron con su misión en distintas ciuda- (18)  La vacuna había llegado anteriormente también a Norteamérica, llevada por los ingleses, en preparaciones de hilas encapsuladas en cristales sellados. El 3 de abril de 1804, las fragatas Anfitrite y Nuestra Señora de la O zarparon del puerto de La Habana, rumbo a Veracruz, con muestras de la vacuna a bordo. Depositadas que fueron en el puerto novohispano estas muestras, la Anfitrite salió de puerto, junto con las fragatas venganza y Santa Sabina, con una carga de plata, para arribar a Cádiz el 18 de agosto de 1804. Año 2018 REVISTA DE HISTORIA NAVAL 55


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