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disponibilidad realmente elevada: un ejemplo es el Gripen E que, pese a mantener una forma aerodinámica muy similar a sus antecesores, representa un salto cualitativo adelante, asociado a una reducción del tiempo de fabricación a un coste menor. Asimismo, se ha hecho un especial énfasis en lo que respecta a la que disminución tanto de los riesgos logísticos como a un posible reacondicionamiento de hangares y estructuras, en tanto durante la fase de diseño se ha tomado en consideración el equipo de tierra más común y de mayor disponibilidad utilizado por la USAF. Los dos primeros BTX serán seguidos, si el plan de desarrollo de Boeing no experimenta cambios, por al menos tres aviones EMD (engineering, manufacturing and development), adicionales, en el caso de que la solución de Boeing sea la finalmente aceptada. CONCLUSIONES Si bien en la primera parte de esta serie de artículos sobre el futuro entrenador avanzado de la USAF describía las propuestas que, con mayor o menor veracidad, se habían visto envueltas en el Programa T-X, la reseña actual describe los candidatos que pueden considerarse a todos los efectos como los finalistas del mismo. Sin duda alguna, la salida de Northrop, tras haber diseñado, fabricado y probado una propuesta desde cero, fue toda una sorpresa, no es menos cierto que benefició enormemente al resto de competidores, en tanto representó, sencillamente, el final de una era de hegemonía completa en el campo de entrenadores avanzados militares del arma de caza occidental. Pese a que los beneficios que a largo plazo puede reportar este programa al ganador del concurso quizá no sean tan cuantiosos como los que les supuso a Northrop en su día, dada la amplia variedad de soluciones en servicio en la actualidad, representará no obstante un referente que no pocas fuerzas aéreas renunciarán a adquirir, más aún cuando ya se especula que un número mayor de unidades podrían ser adquiridas para ser empleadas como aggressors, punto que no ha sido requerido o mencionado formalmente, pero que, sin duda, sería el camino natural; el mismo que siguió la familia F-5 en definitiva. Tanto Leonardo con su T-100 como Lockheed Martin con su T-50A ofrecen soluciones maduras, capaces de cumplir con todos los requisitos demandados por la USAF, especialmente en el caso de Lockheed, cuya performance es superior a las ya de por sí magníficas prestaciones y capacidades desarrollables por el T-100, cuya ventaja respecto a Lockheed en la actualidad es patente en el campo de la enseñanza avanzada teórica y entrenamiento en sintéticos. Frente a 360 REVISTA DE AERONÁUTICA Y ASTRONÁUTICA / Mayo 2018


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