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Hay que destacar que, como dotación de material, la enfermería contaba con una campana neumática o cámara de descompresión para el estudio de las reacciones humanas en el medio aéreo desde el punto de vista médico. Fue ideada por el capitán médico Luis Figueras Ballester y construida bajo su dirección. La enfermería estaba considerada como un modelo de referencia en su clase. A lo largo de los años hasta nuestros días ha sufrido grandes transformaciones, tanto en su distribución interior como en su aspecto exterior. Durante la Guerra Civil se construyó un pequeño edifico adosado a la tapia de cerramiento que se dedicó a almacén de víveres y economato. Tras muchos años fue transformado en la farmacia. Por la Enfermería de la Base de San Javier pasaron prestigiosos médicos de la Armada como los doctores Muñoz, Fernández-Campa y Brotóns, entre otros. Tras la Guerra Civil, recién creado el Ejército del Aire, pasan a él todos los aeródromos, talleres e instalaciones de la Aeronáutica Naval. En cuanto al personal militar de la Armada, se les plantea la posibilidad de pasar o no al nuevo Ejército del Aire. Así, no fue extraño que el personal con titulaciones técnicas como los médicos, pasasen a engrosar las filas del naciente Ejército. De esta manera, los cuerpos de Sanidad y Farmacia del Aire se nutrieron de una importante representación de la Armada. Una pequeña muestra del personal que prestó sus servicios en la enfermería de San Javier son el teniente médico Francisco Calderón Villalobos; los enfermeros auxiliares Manuel Méndez Alonso, Francisco Arana García, Pascual Hernández Marcos y Antonio Aquino Fernández; el sargento practicante asimilado Cándido Hernando Bell; la enfermera María Dolores Filgueira Alvarez de Toledo o el suboficial practicante de Farmacia Celso Milleiro Sampeán. El R.D. de 28 de julio de 1943 creaba la Academia General del Aire ubicada en la base aérea de San Javier. Desde tan señalada fecha han transcurrido setenta y cinco años en los que los servicios sanitarios han apoyado en todo lo necesario para que la Academia cumpliera su misión: «formar a los futuros oficiales de todas las Armas y Cuerpos del Ejército del Aire». Se hace difícil destacar la labor seria y callada de la sanidad, no siendo posible enumerar todas las vicisitudes en las que ha actuado de un modo siempre profesional. Cabe señalar que en su primer curso ya contaba con los primeros «aspirinos», 3 alumnos del Cuerpo de Sanidad del Aire y 4 del Cuerpo de Farmacia del Aire, los cuales debían seguir un curso de formación militar de septiembre a diciembre. La Academia había comenzado su andadura y en su primer cuadro de profesores figuraba el comandante Médico Manuel Sánchez López. Laboratorio de farmacia Ambulancia 374 REVISTA DE AERONÁUTICA Y ASTRONÁUTICA / Mayo 2018


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