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Revista de Aeronáutica y Astronáutica 875

Dos de las zonas de equilibrio de Júpiter, denominadas L4 y L5, son especialmente importantes en este sentido. Se hallan en la propia órbita joviana alrededor del Sol, una por delante de Júpiter (a 60 grados de distancia) y la otra por detrás (también a 60 grados de distancia del planeta gaseoso). Y efectivamente, desde hace más de 100 años, los astrónomos han localizado a través de investigaciones telescópicas enjambres de asteroides que se hallan anclados en L4 y L5, junto a Júpiter, moviéndose en su misma órbita de 12 años. A estos objetos se los ha denominado troyanos. En esencia, estos cuerpos se mueven en tándem junto al gigante planetario, manteniendo durante millones de años sus posiciones respecto a él. Aunque las sondas espaciales ya han visitado a varios asteroides y cometas del sistema solar, los troyanos tienen un interés particular para la ciencia debido a su antigüedad, que podría aportarnos pistas sobre nuestro origen. Así pues, se ha propuesto repetidamente el envío de algún tipo de vehículo hasta sus cercanías para estudiar su forma y composición en busca de datos sobre cómo se creó el sistema solar. Durante la última ronda de selección de propuestas para el programa Discovery, la NASA aceptó el desarrollo de una misión interplanetaria pensada especialmente para la exploración de los troyanos de Júpiter. Llamada Lucy, su lanzamiento está previsto para el año 2021. Cuando alcance su destino, estudiará seis asteroides troyanos de diferente factura, pertenecientes tanto a L4 como a L5, lo que requerirá una REVISTA DE AERONÁUTICA Y ASTRONÁUTICA / Julio-Agosto 2018 561


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