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Revista de Aeronáutica y Astronáutica 875

a la zona interna del sistema solar, donde una nueva asistencia gravitatoria junto a la Tierra lo impulsará con la velocidad y la orientación necesarias para moverse hacia el lado contrario de la órbita de Júpiter. Tras otro largo viaje hacia L5, el 2 de marzo de 2033 la sonda se hallará por fin en las inmediaciones de su quinto troyano, el denominado 617 Patroclus. Este es particularmente interesante pues se trata realmente de un asteroide binario, es decir, consiste en dos asteroides orbitando uno alrededor del otro. El segundo se llama Menoetius y se encuentra a unos 680 km de distancia de su compañero. Los dos tienen un diámetro similar, alrededor de 141 y 112 km, respectivamente. Patroclus fue descubierto en 1906 (el segundo troyano hallado por los astrónomos), y su compañero en 2001 cuando resultó aparente la naturaleza binaria del primero. Así pues, Lucy podrá investigar dos troyanos más por el precio de uno. La misión principal de Lucy habrá finalizado tras ese encuentro, pero en función del estado de sus instrumentos y de sus reservas de combustible, los científicos podrían decidir prolongar su vida útil e incluso visitar algún otro asteroide que pueda hallar a su paso (la nave seguirá oscilando entre las dos nubes de troyanos cada seis años). De hecho, se piensa que los puntos L4 y L5 de Júpiter podrían ser un punto de concentración muy elevado de objetos, hasta el punto de que podría haber tantos asteroides troyanos del gigantesco planeta como asteroides en el cinturón principal, gracias a su capacidad de perturbación gravitatoria, que habría atraído a muchos cuerpos en el pasado. La mayoría, muy pequeños, no han sido descubiertos todavía, pero ya se conocen alrededor de 6.500 troyanos desde que el primero (588 Achilles) fuera encontrado en 1906. Si todo va bien, tras la misión, los astrónomos habrán avanzado notablemente en nuestro conocimiento del aspecto y características de los troyanos de Júpiter. La órbita de este, situada a 780 millones de kilómetros del Sol, proporciona un entorno particular en el que estos objetos deben conservar su aspecto primigenio, oscuro y con superficies poco reflectantes. En función de su procedencia, su composición puede estar más próxima a la de un cometa que a la de un asteroide rocoso. UNA MÁQUINA AVANZADA Con un coste máximo de 450 millones de dólares, Lucy será una de las misiones de la NASA más ambiciosas de los últimos tiempos. Su construcción y posterior operación han sido contratadas a la veterana empresa estadounidense Lockheed Martin, que utilizará como punto de partida el diseño básico de la sonda OSIRIS-REx, actualmente en el espacio y en dirección a un asteroide. La estructura de esta última es ya adecuada para volar hacia los troyanos, si bien se practicarán adaptaciones que permitan afrontar las grandes distancias a las que se moverá el vehículo. Por ejemplo, gracias a la sonda Juno, ya sabemos que es posible En el poster de la misión queda clara la relación entre ella y el esqueleto fósil del australopitecus del operar con éxito sondas intermismo nombre. (Imagen: Southwest Research Institute) 566 REVISTA DE AERONÁUTICA Y ASTRONÁUTICA / Julio-Agosto 2018


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