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Revista de Aeronáutica y Astronáutica 875

ESTIMULACIÓN DEL SISTEMA DE DEFENSA AÉREA Una de las misiones fundamentales de los cazas del Ejército del Aire es contribuir a la vigilancia y control del espacio aéreo de soberanía mediante la cobertura del servicio de alarma programado (QRA), con la cantidad de aviones y estado de prevención que determine el mando, las 24 horas del día y 365 días del año. Para ello proporciona tripulaciones y aeronaves armadas y listas para despegar en pocos minutos e identificar o interceptar aeronaves en vuelo dentro de su misión como policía del aire. Particularmente, el Ala 12 y el Ala 15 proporcionan aviones y tripulaciones para alimentar el servicio QRA en la Península y, además, para las misiones que determina el MACOM bien para intereses propios de España bien bajo amparo de la OTAN o la coalición que corresponda como respuesta a cada crisis. La capacidad multi-role de los F-18 (C.15 en su denominación militar del EA), derivada de la variedad de armamento y configuraciones del avión, hace que puedan asumir una elevada cantidad de misiones. Son empleados para conseguir y mantener la superioridad aérea (misiones aire-aire) y para ejercer influencia en las operaciones de superficie mediante el ataque a las fuerzas y objetivos en tierra (misiones aire-suelo). Particularmente, el Ala 12 está capacitada para llevar a cabo misiones de reconocimiento aéreo táctico gracias al equipo RecceLite21 que incorporan sus aviones. Las capacidades del Ala 12 y Ala 15 son idóneas para poner a prueba el sistema de defensa aérea. Sus medios fueron usados en el DAPEX  18 para simular incursiones e interactuar con los Eurofighter, la fragata Méndez Núñez y las baterías de artillería antiaérea para evaluar la consiguiente reacción. En cuanto al despliegue, ambas unidades aportaron sus tripulaciones y mecánicos, que se integraron inmediatamente con el personal de la base de Málaga, tarea que se ha convertido en habitual por ambas partes a fuerza de años participando juntos en estos ejercicios. La novedad este año fue la integración de un módulo desplegable de aditivación para convertir Jet A-1 al estándar OTAN JP-8 en la Sección de Combustibles de Málaga. Para supervisarlo, se desplazó personal del CLOMA, unidad de referencia del módulo de combustibles de la DOB. Al igual que ocurre con el combustible, el oxígeno también requiere medios de conversión. Este gas, usado para el equipo de respiración del piloto y el inflado del sistema anti-g, viaja en el avión dentro de un pequeño contenedor en forma de bombona de butano en miniatura. El consumo de oxígeno durante el vuelo requiere que estas bombonas sean rellenadas y revisadas constantemente. Cuando no hay instalaciones «exprofeso», como en una DOB, hay que realizar este mantenimiento con medios civiles, operando con el gas licuado a -200 oC. Una peligrosa actividad que además de supervisión, requiere medios adecuados para conectar tanques civiles a botellas estandarizadas OTAN. En esta ocasión se llevó a cabo otro nuevo supuesto para el personal de la Base Aérea de Málaga, el rescate simulado de un piloto del interior de una aeronave dañada por un impacto con aves. La extracción del piloto desde la estrecha cabina de un F-18 requiere habilidad, fuerza y destreza. El personal de la Sección de Rescate y Contra Incendios de la base practicó un procedimiento coordinado con personal de la línea de vuelo del Ala 12, y tuvo oportunidad de ser probado una mañana durante la llegada de uno de los vuelos. 582 REVISTA DE AERONÁUTICA Y ASTRONÁUTICA / Julio-Agosto 2018


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