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Revista de Historia Militar 123

ACADEMIAS MILITARES DEL SIGLO XIX: LAS COMPAÑÍAS DE... 15 vinciales, que estaban en cuadro, como reserva que eran. Se crearon Cuerpos francos en muchas regiones, con organización y dependencia militar, al mando de militares que no estaban en activo y, asimismo, se estableció una Milicia Nacional armada en todas las poblaciones importantes con sus propios mandos. La Milicia era una institución civil pero debía coordinarse y, por supuesto, subordinarse al Ejército para luchar contra los legitimistas. Lo cual a veces no sucedía. Había dos problemas importantes. Por un lado, no se disponía de suficientes mandos para encuadrar los nuevos soldados del Ejército de Operaciones y, sobre todo, se precisaba un mayor número de oficiales subalternos que debían egresar de los centros de enseñanza militar. Pero, en segundo lugar, a las carencias en el Cuerpo de Oficiales del Ejército, en cuanto a su número al comenzar la primera guerra carlista, se añadió que algunos oficiales no poseían la preparación necesaria. Ciñéndonos al primer problema, hay que resaltar que hasta entonces la formación de los cadetes se desarrollaba en los Regimientos y en el Real Colegio General Militar de Segovia. En este último centro se graduaban anualmente un grupo limitado de subtenientes de infantería y caballería, que a partir de 1833, con la guerra, fueron insuficientes. Este Colegio General Militar se había abierto el uno de junio de 1825, con objeto de sustituir a los diversos centros de enseñanza militares que habían sido disueltos por orden de veintisiete de septiembre de 1823, aunque se permitía mantener los cadetes de Regimiento. La duración del plan de estudios era de cinco años, por lo que la primera promoción no completó sus estudios hasta 1830.2 Que el número de graduados era escaso, lo confirmó en 1836 el Ministro de la Guerra cuando afirmó en el Congreso de Diputados que en el Colegio General de Segovia donde debían constar ciento cincuenta cadetes, solo había ochenta y cuatro, y que, incluso, si se hubiera encontrado al completo no serían suficientes para el reemplazo de las vacantes de subteniente que se producían en el Ejército.3 En 1837, Tanski consignó que el Colegio de Segovia sólo albergaba setenta y cinco alumnos4 y también conocemos 2  La primera promoción que salió del Colegio general de Segovia se componía de sólo diecisiete subtenientes de Infantería, aunque durante los cinco años de carrera: cuatro cadetes pasaron al Colegio de Artillería en 1830, mientras siete lo habían hecho en 1828. Además en el transcurso de esos mismos cinco años un número importante de cadetes (veinticuatro) fueron promovidos a oficiales por gracia y sin acabar sus estudios, algunos de infantería y otros de caballería. Mientras un cadete falleció y otros cuarenta y dos fueron dados de baja, pidieron la licencia absoluta o fueron expulsados. 3  MARTINEZ-FALERO, U.: El Real Colegio General Militar en el Alcázar de Segovia (1825- 1837). Segovia. 2001, p. 412. 4  TANSKI, J.: El informe Tanski y la guerra civil carlista de 1833-1840. Ministerio de Defensa, Madrid, 2011, p. 116. Revista de Historia Militar, 123 (2018), pp. 15-42. ISSN: 0482-5748


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