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Revista de Historia Militar 123

188 JOSÉ ANTONIO PÉREZ GIMENA extensas zonas como el valle del Almanzora, la sierra de los Filabres, los dos Velez, Mojácar, Huescar, etc. Las razones dadas a este “paseo militar” provenían de las seguridades otorgadas a los musulmanes que iban a ser vasallos del futuro rey Boabdil, según lo acordado en 1487. El objetivo para la campaña de 1489 era asestar un golpe definitivo a El Zagal, dueño de Almería, Baza y Guadix, escogiéndose Baza como primer objetivo. Esta plaza estaba muy bien pertrechada y había sido puesta en estado de defensa, permaneciendo El Zagal en Almería en previsión de una maniobra de distracción similar a la ejecutada en la toma de Ronda. Las operaciones iniciales del asedio de Baza, como la tala de huertas, fortificación del cerco y emplazamiento artillero, llevaron desde el mes de junio hasta comienzos de octubre. Con la llegada del otoño, tradicionalmente se habría levantado el cerco, pero esta vez no fue así. Después de las experiencias tenidas, los medios de acción habían evolucionado mucho; a los reales desmontables les sucedieron campamentos fijos que eran como pequeñas ciudades, se sembraban los campos en previsión de largos asedios y se comenzó a instalar de una forma más óptima la artillería, ya convertida en arma fundamental del asedio. De modo que ante la inminente amenaza de bombardeo, Baza capituló el 7 de noviembre. En los días siguientes el Zagal entregó Almería y Guadix con todos los lugares a su mando, después de haber obtenido unas condiciones benévolas de rendición. El fin de el Zagal situaba a Boabdil ante la tesitura de la inmediata entrega de Granada y, temiendo una grave revuelta interna, se apresuró a enviar a su alguacil Abu´-l-Qasim, a Córdoba, donde estaban los reyes, para “iniciar negociaciones”. Los reyes exigían que se entregara la ciudad, pero el emir, cogido entre “dos fuegos”, la población granadina y su pacto con los Reyes Católicos, eligió continuar la guerra para responder a la demanda de una población que temía perder su independencia. En abril de 1491, se concentraba un gran ejército cristiano entre Loja y Alcalá la Real, instalando el real en el Gozco, a una legua de Granada, llamándole Santa Fé y rodeándole de “marjales” para evitar la posibilidad de grandes combates y facilitar la comunicación con Loja. Los combates de 1491 han sido muy estudiados y también fantaseados. Los lances y duelos singulares dieron lugar a un desgaste mucho más perjudicial para los granadinos. Revista de Historia Militar, 123 (2018), pp. 188-232. ISSN: 0482-5748


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