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Revista de Historia Militar 123

ACADEMIAS MILITARES DEL SIGLO XIX: LAS COMPAÑÍAS DE... 19 Hay que señalar que los batallones de Infantería del ejército regular, setenta y cuatro en total, estaban organizados en ocho compañías. En cada una de las cuales el mando correspondía a un capitán y disponían además, en plantilla, de dos tenientes y dos subtenientes. Por tanto, solo las plazas de subtenientes de todas las compañías alcanzaban la cifra de mil ciento ochenta y cuatro. Sin embargo, para resolver el problema surgido se había dejado transcurrir el año 1834, el primero plenamente de guerra, y no fue hasta finales de marzo de 1835 cuando se publicaron diversas disposiciones con el objetivo de crear los nuevos centros de enseñanza. Por tanto los primeros oficiales que salieron de esos colegios no pudieron incorporarse al Ejército hasta el último mes de ese año. Fue una guerra civil que afectó prácticamente a todo el territorio peninsular, pero al principio no estaban claras las zonas dominadas por ambos contendientes. Delimitadas éstas, pudo el Gobierno liberal elegir las ciudades donde iban a organizarse los colegios militares; precisamente aquellas que eran cabeceras de Capitanías Generales y próximas a los frentes que se iban definiendo. Por Real Orden de veintiséis de marzo de 1835 se dispuso el establecimiento de dos compañías de Distinguidos en Zaragoza y Valladolid. El veinte de noviembre del mismo año se creó otra compañía de Distinguidos en Valencia. La de Valladolid se trasladó a Zamora (R.O. de veinticinco de noviembre de 1837) y el doce de enero de 1838 se crearon otras dos compañías más en Granada y La Coruña, ésta última trasladada luego a Santiago. Las reglas para la admisión y examen de entrada en las Compañías se dictaron el primero de abril de 1835 y el veinte de mayo del mismo año fue aprobado su Reglamento provisional. Cada una de las Compañías de Distinguidos debía componerse de un capitán director, otro capitán jefe de compañía, dos tenientes, dos subtenientes y cien alumnos. Su uniforme era el mismo que usaba la infantería. Las Compañías de Distinguidos nacieron con dependencia de los respectivos Capitanes Generales, los cuales ejercían el control, bien directamente o delegando en los generales Segundos Cabos. Pero relacionándose con el Inspector General de Infantería, que era también Inspector General de las Compañías. 2.2. Condiciones de ingreso en las Compañías Las condiciones de ingreso que fijó la citada Real Orden (R.O.) de uno de abril de 1835 fueron ampliadas posteriormente. Sin embargo las iniciales eran: haber cumplido 18 años (se rebajó a 16 años por R.O. de 12 enero de 1838), “una información de legitimidad, buena vida y costumbres”, Revista de Historia Militar, 123 (2018), pp. 19-42. ISSN: 0482-5748


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