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Revista de Historia Militar 123

190 JOSÉ ANTONIO PÉREZ GIMENA 2.4.1.- Primera campaña (1494-1498) 1494: Razones de la intervención española El 25 de enero de 1494 falleció el rey Fernando I de Nápoles, sucediéndole su hijo Alfonso II, el cual no gozaba de grandes simpatías entre sus nobles. Estas circunstancias animaron a Carlos VIII de Francia a reclamar la corona de Nápoles invocando los derechos de la Casa de Anjou. Le apoyaron en sus pretensiones el duque de Milán, Luis Sforza “el Moro”, las familias italianas de los Orsini y los Colonna, los duques de Ferrara y la república de Génova. Florencia, después de la muerte de Lorenzo el Magnífico, era demasiado débil para oponerse, y Venecia permaneció a la expectativa. Carlos VIII entró en Italia cruzando los Alpes en agosto de 1494. El ejército expedicionario estaba creado sobre la base de mercenarios suizos, alemanes y franceses contratados para que el rey no estuviese a merced de “huestes medievales”. Su ejército estaba formado por unos 12.000 soldados de infantería armados de picas, ballestas y arcabuces; unos 11.000 jinetes y 140 falconetes, cañones y culebrinas. La artillería estaba servida por 1.000 artilleros. Carlos VIII recorrió Italia; pasó por Turín, Milán, Florencia y Roma, donde entró el 31 de diciembre. El Papa Alejandro VI, se vio obligado a refugiarse en el castillo de Santángelo y a ceder a Carlos VIII cuantas plazas necesitase para su invasión, entre ellas el puerto de Ostia. Los Reyes Católicos, ante el peligro que esa invasión suponía para la isla aragonesa de Sicilia, habían enviado embajadores a Francia y a Roma antes de la invasión. El embajador Alonso de Silva, no logró convencer a Carlos VIII de que desistiera de sus propósitos, si bien le hizo saber que el rey de Aragón se vería obligado a socorrer a sus parientes y aliados. Por su parte, el embajador Garcilaso de la Vega informó al Papa de esta postura. Inmediatamente, los reyes de España enviaron una escuadra al mando del almirante Galcerán de Requesens, para reforzar al virrey de Sicilia, Hernando de Acuña, e iniciaron los preparativos de una segunda escuadra en Galicia y Vizcaya para trasladar a Sicilia un cuerpo expedicionario al mando de Gonzalo Fernández de Córdoba, personaje que se había distinguido en la guerra de Granada. Entretanto, Alfonso II de Nápoles había sido derrotado en Génova y en el curso inferior del río Po por el ejército de Carlos VIII. Los nobles napolitanos obligaron al rey a abdicar en su hijo Fernando, duque de Calabria. El 28 de enero el ejército de Carlos VIII salió de Roma hacia Nápoles. Al ser derrotado también Fernando II por Carlos VIII en San Germano, junto al río Garellano, huyó a Sicilia, donde pidió auxilio a sus parientes los Reyes Revista de Historia Militar, 123 (2018), pp. 190-232. ISSN: 0482-5748


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