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22 SILVERIO JOSÉ CUBERO DE VAL por tanto, pasar al hospital, se nombraba un cirujano militar de la plaza para realizar los reconocimientos y firmar las bajas. Si pasaban al hospital militar se les daba asistencia con la consideración de oficiales. 2.4. Planes de estudio. Régimen de vida Inicialmente, las normas aprobadas establecían que en la parte táctica se estudiara hasta “la escuela de batallón” incluida. En cuanto a la parte reglamentaria se tratarían las Ordenanzas del Ejército y cuantos reglamentos y órdenes generales regían en el servicio, especialmente las leyes penales. En la económica, los Distinguidos deberán realizar individualmente los extractos de revista, distribuciones, ajustes de haberes y demás documentos de uso común en las Compañías. Y respecto a los conocimientos elementales de la profesión, necesarios a cualquier oficial, se ordenó el estudio y aplicación del Curso Arte e Historia Militar del Capitán Jacquinnot. Finalmente, a estas enseñanzas se añadía la esgrima. En cuanto al régimen de vida, hay que destacar que los Caballeros Distinguidos estaban internos, sin paseo los días lectivos y sin salir de sus dependencias. Los domingos y festivos eran libres después del desayuno y haber oído misa toda la compañía.13 La distribución de horas en los días de trabajo variaba poco en cada una de las dos únicas estaciones que se consideraban: invierno y verano. El período estival comprendía los meses de mayo a agosto ambos inclusive, los ocho meses restantes se consideraban de invierno. En esta última estación, se levantaban a las seis de la mañana, luego se vestían y aseaban en la siguiente media hora. Hasta las ocho estudio privado, hasta las nueve revista de aseo y desayuno. Desde las nueve a las once se impartían las primeras clases, de once a una las segundas. Por la tarde, de una a tres, comida y descanso, de tres a cuatro y media instrucción y armamento llamada “instrucción del recluta” (práctica de giros, marchas y manejo del arma, como igualmente a desarmar el fusil y la llave, y a conocer y limpiar sus piezas) para aquellos que no disponían de conocimientos. Ocupándose los que conocían estas materias, en el estudio de la táctica, hasta la “de guerrillas”. Con ello, se concluían las clases regladas. 13  Era obligatorio presentarse en el establecimiento a la oración, y obtener de antemano permiso del Director para no asistir a la hora de la comida, cuya licencia solo se concedía una vez al mes. Los días de precepto, la compañía iba formada a la misa en una de las iglesias más próximas al establecimiento, volviendo a continuación a su alojamiento. Pero por la tarde se les permitía salir de paseo de dos a cuatro y media en el invierno y de cuatro a seis y media en el verano. Revista de Historia Militar, 123 (2018), pp. 22-42. ISSN: 0482-5748


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