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Revista de Historia Militar 123

DE GRANADA A PAVÍA. LA EVOLUCIÓN DEL EJÉRCITO ESPAÑOL... 223 pagado el emperador muchos años y por tanto no os cumple menear de donde estáis, sino tened por cierto que el primer picazo que yo daré será a vos”. Obviamente el capitán se mantuvo en el lugar preparado para lo peor. El choque fue terrible, los napolitanos lucharon con bravura pero no pudieron evitar ser aniquilados, esa resistencia evitó un posterior avance al agotar el poder combativo de la caballería de Tiercelin, que sufrió un gran número de bajas. Los suizos, por su parte, ya sin oposición se toparon con las pocas piezas de artillería ligera española que había en aquel lugar y que utilizaron contra los imperiales mientras daban ya los usuales gritos de victoria: ¡Francia, Francia! dando la jornada como prácticamente ganada. Revista de Historia Militar, 123 (2018), pp. 223-232. ISSN: 0482-5748 3.2.4.- El choque decisivo Francisco I, desorientado por la niebla que cubría el campo y animado por el pequeño triunfo local de Fleurange, creyendo que la infantería imperial estaba desmoralizada por la acción de su artillería, vio segura la victoria y con una mentalidad medievalista que nos recuerda a la batalla de Ceriñola, dió una carga a “pecho petral” con su caballería pesada sobre la imperial, lo que para él constituía la fuerza de un ejército. La caballería imperial fue derrotada y obligada a retroceder y Francisco I consideró la batalla ganada. Pero en el modelo español quedaban por jugar la baza más importante. La carga del rey de Francia obligó a su artillería a detener el fuego y le separó además de las “Bandas Negras” de Suffolk. Los lansquenetes imperiales se introdujeron en un bosquecillo a su retaguardia, haciendo imposible a la caballería francesa seguirles. El Virrey de Nápoles, Lannoy, a la sazón al frente de la caballería pesada española derrotada y que había observado el avance de Fleurange, envió, presa de turbación, a decir a Pescara que estaba situado en la posición de Mirabello: “que lo mejor que se podía hacer era refugiarse dentro del foso de Mirabello, que al lugar acudirían todos y así, a salvo de los tiros de la artillería francesa, podrían sopesar con calma las salidas que se les ofrecían.”26. El Marques de Pescara, al recibir la nota del Virrey, le remitió la orden de rehacerse y cargar de nuevo con su caballería sobre las posiciones francesas. El Virrey volvió a enviar a Pescara la recomendación de que lo más adecuado sería replegarse sobre Mirabello, y Pescara de nuevo a ordenarle el asalto de las posiciones francesas. Pescara se daba cuenta de que era 26  FERNÁNDEZ ÁLVAREZ, Manuel: Op. Cit. Pág. 370. Citando a Lanz, “Carta de Lannoy a Carlos V, dándole cuenta de la victoria y destacando la acción de los españoles”. Esta carta se encuentra en la biblioteca del Monasterio del Escorial y ha podido ser analizada por el autor de este trabajo.


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