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Revista de Historia Militar 123

224 JOSÉ ANTONIO PÉREZ GIMENA totalmente absurda la idea del Virrey. Replegándose a los fosos de Mirabello serían rápidamente copados por sus enemigos, quienes podrían entonces recolocar a voluntad sus baterías y someterles a un castigo mucho mayor al que hasta ese momento habían recibido. Pescara, mandó a Del Vasto reforzar con sus arcabuceros el flanco derecho imperial, y por su parte, abandonó Mirabello tornando al centro y tomando sus arcabuceros posiciones de tiro en el flanco derecho de la “gendarmería”. Desde él, abrieron un fuego devastador contra los gendarmes, que dispersados tras la carga, se estaban reorganizando en un terreno pantanoso que dificultaba los movimientos de sus pesados caballos. Los disparos se dirigían especialmente contra las cabalgaduras, que caían a decenas, arrojando por tierra a sus dueños, los cuales abrumados por el peso de las armaduras, apenas podían levantarse. A su vez, pequeños destacamentos de peones con espadas y dagas en mano, se infiltraban en la deshecha formación rematando o haciendo prisioneros a los caídos. Mientras por el flanco izquierdo francés, la caballería mandada por Lannoy y Borbón, ya reorganizada para entonces y siguiendo la estricta orden dada por Pescara, atacaban a los hombres de armas. La llegada de la arcabucería de Del Vasto por el flanco izquierdo francés acaba por decidir la situación, pues la gendarmería francesa se vió diezmada y desmontada por el denso fuego que se le hacía por ambos flancos. Al mismo tiempo, los lansquenetes imperiales al mando de Frundsberg, salvados de la presión de la caballería y sobre todo de la artillería enemiga, avanzaban hacia las baterías de artillería francesas, las “Bandas Negras” acudieron a defenderlas, es un choque fraticida entre tudescos. Los que están al servicio del emperador Carlos odiaban a muerte a sus compatriotas a sueldo de Francia, por tenerles por traidores a su señor natural, el emperador. Habían adoptado por otra parte, un despliegue de menor profundidad, pero mayor frente, lo que les permitía envolver a sus contrarios, provocando en ellos una huida tan desordenada que arrastraron a los todavía intactos suizos de Fleurange. Por su lado, el grueso español, atacó a los suizos, quienes abrumados por el fuego de la arcabucería y al ver a los alemanes y a los gendarmes vencidos, se entregaron a una “infame fuga”, tirando las picas y cualquier otro pertrecho tras una muy corta resistencia. “Cosa increíble de decir” según un testigo ya que esas tropas eran famosas porque hasta entonces nunca habían vuelto las espaldas. El denominado “tercer grupo de combate” francés, apostado alrededor de Pavía, fue atacado y puesto en fuga por los hombres de Leyva que Revista de Historia Militar, 123 (2018), pp. 224-232. ISSN: 0482-5748


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