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Revista de Historia Militar 123

24 SILVERIO JOSÉ CUBERO DE VAL nerales se debieron ver obligados a establecer la primera residencia de los Colegios en cuarteles. Como sucedió en Zaragoza, donde fue instalado en el cuartel de caballería del Portillo; parte de cuyo recinto, ahora propiedad del Ayuntamiento de la ciudad, todavía permanece en pie. Aunque el Capitán General era el responsable máximo y debía reportar al Director General de Infantería, en cada región militar estaba designado un jefe militar que coordinaba esta enseñanza militar. A sus órdenes estaban los directores de las compañías de distinguidos, quienes tenían como subdirector a un capitán de infantería también profesor. El primer director del Colegio o Academia de Distinguidos de Aragón fue el teniente coronel graduado, segundo comandante supernumerario del regimiento de Infantería Princesa número 4, José Pacheco; quien después de organizarla, pasó en 1836 a ser director de la de Castilla la Vieja. Pacheco fue sustituido como director interino de la Compañía de Distinguidos de Aragón por el comandante graduado, capitán supernumerario del Regimiento de Infantería Príncipe número 3, Gabriel de Módena. La Compañía de Distinguidos de Valencia que empezó sus tareas de enseñanza en 1836 tuvo como único director al teniente coronel graduado, segundo comandante supernumerario del Regimiento de Infantería Príncipe número 3, Domingo Agustín. La constitución de las otras dos Compañías de Distinguidos, en Granada y Galicia, se realizó como se ha dicho en 1838. Fueron sus directores los tenientes coroneles graduados Antonio Bermúdez en la ciudad andaluza y Antonio Díaz en la gallega.15 2.6. Alumnos y egresados de la Compañías de Distinguidos No hay muchos datos sobre el número de subtenientes de Infantería que se formaron en estos Colegios. Una interesante aportación es la que realizó el Ministro de la Guerra en su Exposición ante el Congreso de los Diputados en 1836, en ella se especificaba que en estas Compañías existían ciento treinta alumnos y que habían “suministrado ya al Ejército algunos subtenientes con una aptitud para desempeñar sus empleos, superior a la que habrían podido adquirir en los cuerpos en medio de las penalidades y vicisitudes de la campaña”. Como entonces solo estaban organizados los colegios de Zaragoza, Valladolid y Valencia, fueron éstos los que debieron aportar los ciento treinta alumnos. Al año siguiente, en la revista extraordinaria del primero de abril 15  Estado Militar de España. Año de 1839. Imprenta Nacional, Madrid, p. 64. Revista de Historia Militar, 123 (2018), pp. 24-42. ISSN: 0482-5748


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