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Revista de Historia Militar 123

26 SILVERIO JOSÉ CUBERO DE VAL alumnos de la clase de Distinguidos que desearan entrar en el Colegio General de todas las Armas se les facultaría para el acceso “sin que esto les perjudique en los derechos que tengan adquiridos para su ascenso en la armas de infantería y caballería”. La Real Orden estaba firmada por el General Espartero, Duque de la Victoria, como Regente del Reino e incluía también la supresión de la clase de cadetes en los Regimientos. A todos, distinguidos, cadetes y alumnos del Colegio General Militar, se les permitía incorporarse al nuevo centro, el Colegio General de todas las Armas. La citada disposición lo que quería decir es que, con la supresión de cadetes de los cuerpos y distinguidos, se unificaba la enseñanza en un solo centro, pero en realidad se volvía al mismo Colegio General que ya existía. De hecho todos los alumnos del Colegio General Militar se incorporaron en masa, como no podía ser de otra forma, al nuevo de todas las Armas.17 El coronel Bartolomé Amat en un discurso pronunciado con ocasión de la apertura del Colegio General de Todas las Armas, en 1843, decía respecto a la supresión de las Compañías de Distinguidos: “Esta medida transitoria era indispensable para venir a parar a la unidad del sabio pensamiento del Gobierno. Terminada felizmente la guerra civil, que hizo indispensable la creación provisional de aquellas compañías, era llegado el caso de su disolución”.18 Durante los años de pervivencia de los Colegios de Distinguidos, sus directores fueron los mismos hasta 1842,19 excepto un breve período en que lo fue, en el Colegio de Castilla la Vieja, el entonces capitán Antonio Vallecillo Luján,20 y en el Colegio de Galicia donde el oficial que cerró el centro, siendo director, fue el capitán Tadeo de la Fuente. Asimismo conocemos que un antiguo alumno del Colegio General, Francisco Gil de Abaille Caranlise, perteneciente a la tercera promoción del Colegio General, fue capitán segundo jefe del Colegio de Distinguidos de Valencia. 17  En el Colegio General de las Armas se cursaban tres cursos. Después y como subtenientes alumnos pasaban a las escuelas de Artillería, Ingenieros, Caballería y Estado Mayor, para continuar estudios de duración variable según la especialidad. Los de Infantería pasaban directamente a sus respectivos cuerpos. 18  Amat Bonifaz, Bartolomé “Apertura del Colegio General de todas las Armas: en 1º de enero de 1843”. Madrid. 1843, p. 12. 19  Estado Militar de España. Año de 1842. Imprenta Nacional, Madrid, p. 58. 20  Autor, entre otras obras, de Reales Ordenanzas de S.M. para el régimen, disciplina, subordinación y servicio de sus Ejércitos. Ilustradas por artículos, con las Reales Ordenes expedidas hasta la fecha de esta edición…, Madrid, 1850 y también fundador y director del semanario “El Archivo militar”. Revista de Historia Militar, 123 (2018), pp. 26-42. ISSN: 0482-5748


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