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Revista de Historia Militar 123

ACADEMIAS MILITARES DEL SIGLO XIX: LAS COMPAÑÍAS DE... 29 Este último tenía amplia experiencia como profesor, pues en el empleo de capitán había ejercido como docente en el Real Colegio Militar de Segovia, entre 1825 y 1829.26 Mateo dará continuidad a la Junta de exámenes durante los siguientes años. En el primer semestre de 1836 no hay más informaciones sobre el Colegio Militar, en el diario zaragozano. Aunque éste se va organizando poco a poco, conforme llegan aspirantes, con los que se realizó obviamente una selección. Y debió de haber más alumnos, puesto que, como ya se ha escrito, hasta noviembre de 1836 el número total de aspirantes ingresados fue de setenta y cinco. De ellos existieron ascensos a subtenientes en los sucesivos exámenes que cada cuatro meses se realizaban. Revista de Historia Militar, 123 (2018), pp. 29-42. ISSN: 0482-5748 3.2. El Colegio se afianza Un reflejo de que el centro de enseñanza va tomando cuerpo, es su primera aparición pública, el día ocho de agosto de 1836, con ocasión de la jura de la Constitución (Estatuto Real) por las unidades de la guarnición. Formó en la calle del Coso de Zaragoza, a continuación de las compañías de artillería y zapadores del Ejército, las cuales se hallaban “apoyando su cabeza en la casa de la Audiencia”.27 Incluso, aquel mismo día el Colegio, dio un cabo y cuatro distinguidos para una guardia de honor en la lápida de la Constitución. Otro aspecto importante es que en el Diario de Zaragoza se anunciaron los primeros “exámenes generales públicos” de la Compañía de Caballeros Distinguidos, para los días diecisiete y dieciocho de noviembre de 1836. Se decía que se desarrollarían “en la casa de la Capitán General de este Ejército y Reino”. Ordenada su celebración por el general Segundo Cabo, fueron presididos por el teniente coronel Ramón Mateo y serían, como se ha dicho, públicos, por lo que se invitó a los ciudadanos que quisieran presenciarlos.28 Una cuestión interesante es el emplazamiento del Colegio, porque la ciudad de Zaragoza salió muy quebrantada de los dos terribles Sitios que sufrió al comienzo de la guerra de la Independencia.29 En el primer tercio del 26  Ibídem. Martínez-Falero “El Real Colegio...”, p. 356. (29) Sin embargo, en 1836 y 1837 el carlismo aragonés experimentó un notable auge, para alcanzar su culminación con Cabrera entre 1838 y 1839. (30) Diario de Zaragoza, Orden de la Plaza, 6 de diciembre de 1836). 27  Este edificio todavía existe y desarrolla similares funciones como Tribunal de Justicia. 28  Diario de Zaragoza, 17 de noviembre de 1836. 29  SOBRÓN ELGUEA, Mª Carmen: Zaragoza, después de su libertad. 1813-1840. Zaragoza, 1995, p. 151. MARTELES, P.: La desamortización de Mendizábal en la provincia de Zaragoza 1836-1851. Zaragoza, 1990.


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