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Revista de Historia Militar 123

DURA LEX SED LEX... 53 cuatro años», cien azotes y ocho años en galeras si eran sorprendidos una segunda vez, y cien azotes y condena a galeras a perpetuidad en una tercera ocasión.29 En el siglo XVIII, con la aparición de nuevas teorías sobre la productividad y el interés común, los ilustrados consideraron que la pobreza, el nomadismo y la ociosidad eran auténticos obstáculos para la economía y origen de la depravación moral. Mientras se invocaba el interés común y el buen gobierno, a lo largo del siglo se elaboró una línea legislativa estructurada en torno a la conveniencia de utilizar en el servicio del Estado la numerosa población desocupada. Felipe V afrontó la situación por primera vez en la real orden del 13 de diciembre de 1717 en la que convocaba una leva por sorteo que debía realizarse en los meses siguientes. Por entonces, la pena de galeras establecida por Carlos I y Felipe II para los vagabundos no era de aplicación práctica debido a la decadencia de este tipo de buques en la guerra naval; de esta forma, en el reglamento de dicha ordenanza se especifica que los Justicias (jueces) ordinarios de cada población quedaban encargados de detener a los vagos y enviarlos a los regimientos de infantería: «Al mismo tiempo que las Justicias hicieren esta diligencia, ejecutarán la de recoger todos los vagamundos que se encontraren y tuvieren las circunstancias prevenidas, para servirme de soldado y aplicando así estos, como los soldados desertores, para en parte del número de Reclutas que hubiere de dar cada distrito, se reconocerá las que faltaren para llenar el número repartido a cada Población».30 Esta medida fue reiterada el 4 de julio del año siguiente mediante la ordenanza que establecía los intendentes, tesoreros, pagadores y contadores de los ejércitos, en la que dispuso, entre los cometidos de los primeros, que los vagamundos y gente inquieta fueran destinados como tropa de infantería: «celaréis, como queda referido sobre que en los lugares de vuestra provincia no se consientan vagabundos ni gente inquieta, poco segura y de mal vivir, haciendo que los indicados de los referidos, siendo hábiles y de edad competente para el manejo de las armas, se prendan y pongan en custodia, dándome cuenta de ello a fin de destinarles a los regimientos que fuere mi voluntad para que sirvan en ellos art. 41».31 29  Ibíd., pág. 430. 30  Archivo Histórico Municipal de Valencia AHMV, Parte Moderna, Sección primera C, Quintas, Caja 1ª (1726-1733), doc. 1, f. 3 v. 31  S.A.: Ordenanza de 4 de julio de 1718 para el establecimiento e instrucción de intendentes y par tesorero general, pagadores y contadores de los ejércitos y provincias, por orden de su Majestad, Juan de Aristi, Madrid, 1720, pág. 41. Revista de Historia Militar, 123 (2018), pp. 53-80. ISSN: 0482-5748


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