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Revista de Historia Militar 123

DURA LEX SED LEX... 55 La nueva ley seguiría sin cumplirse con el rigor preciso, debido tanto a la carencia de medios como a la imposibilidad práctica de «determinar sobre qué individuos debía aplicarse la norma».36 En 1741, José de Campillo, en su escrito Lo que hay de más y de menos en España aportaba un primer esbozo que permitiera diferenciar qué individuos eran susceptibles de ser considerados pobres verdaderos y quienes eran los vagos y ociosos «que con el efugio y arrimo de semejante vida cometen muchas insolencias»; para ello, establecía tres categorías: «Clase Primera. Verdaderos pobres ... los verdaderamente infelices que ... solicitan el reparo de su hambre en la compasión del público. Clase Segunda. Pobres por su conveniencia ... que satisfacen el hambre sin los afanes del trabajo que totalmente aborrecen, para el que están aptos por más que se presenten tullidos, mancos, cojos, llagados o ciegos, pues todas las penalidades de estos accidentes es producto de la malicia y efecto de una desordenada invención. ... Este cuerpo que, sin duda, es más apto para los presidios que para las Reales Casas de Hospicios ... Clase Tercera. Pobres en la apariencia ... son ladrones famosos en la realidad, usan del traje de mendigos para encubrir las acechanzas de sus maldades, inspeccionan las entradas de las casas con licencia de pordioseros para asegurar los asaltos de bandidos; registran en las posadas el porte de los hospedados, indagan con maliciosas preguntas qué sujetos son, donde caminan, las horas en que saldrán y los caminos que han de seguir y algunas veces no sólo el dinero que llevan».37 Unos años después, mediante la real ordenanza del 30 de abril de 1745 Felipe V se decidiría a detallar en la legislación española quiénes debían ser considerados vagos y ociosos y poder así para diferenciarlos de los Revista de Historia Militar, 123 (2018), pp. 55-80. ISSN: 0482-5748 pobres verdaderos: «El que sin oficio ni beneficio, hacienda ó renta vive, sin saberse de que le venga la subsistencia por medios lícitos u honestos; el que teniendo algún patrimonio ó emolumento, ó siendo hijo de familia, no se le conoce otro empleo que el de casas de juego, compañías 36  Ramos Vázquez, Isabel: «Policía de vagos para las ciudades españolas del siglo XVIII», en Revista de Estudios Histórico-Jurídicos, nº. 31, (2009), pág. 233. 37  Campillo (op. cit.), ff. 97 v. a 103 r. y ff. 113 r. a 118 r.


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