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Revista de Historia Militar 123

60 JOSÉ RAMÓN CUMPLIDO MUÑOZ Las medidas contra vagos, ociosos y malentretenidos también fueron impulsadas por Carlos III quién, el 7 de mayo de 1775, publicó una real orden en la que mandaba «examinar las leyes y ordenanzas anteriores que hablan de vagos y levas para reducirlas a una regla de policía constante»45. La citada ordenanza establecía, de forma genérica, la condición de vago al repertorio determinado por leyes anteriores (jugadores, ociosos, mendigos robustos, gente de vida nómada, titiriteros, etc.): «En la clase de vagos son comprehendidos todos los que viven ociosos sin destinarse a la labranza o a los oficios, careciendo de rentas de que vivir, o que andan mal entretenidos en juegos, tabernas y paseos, sin conocérseles aplicación alguna; o los que, habiéndola tenido, la abandonan enteramente, dedicándose a la vida ociosa, o a ocupaciones equivalentes a ella art. 12». Se establecía, con carácter anual, una leva en las capitales, pueblos, cárceles y «parajes donde se encontraran gentes ociosas ... para darles empleo útil». Las levas debían ser llevadas a cabo por los jueces ordinarios, excluyendo de forma expresa al resto de jurisdicciones; los detenidos debían ser custodiados en las cárceles ordinarias y luego juzgados de forma sumaria. Para determinar su inclusión en la categoría de vagos, era necesario aportar el testimonio de al menos tres vecinos honrados que confirmaran el modo de vida del acusado. Los considerados aptos para el ejército debían tener una edad de entre 17 y 36 años y una altura mínima de cinco pies; luego debían ser conducidos hasta la localidad Cabeza de Partido más cercana y desde allí hacia uno de los cuatro Depósitos o Cajas Generales establecidos por la ordenanza (La Coruña, Zamora, Cádiz y Cartagena). El tiempo de servicio se fijaba en cinco años, pero fue aumentado en 1779 a ocho para equipararlo con el período de servicio habitual. Desde entonces, los esfuerzos se centraron en hacer cumplir la ley con sucesivas medidas que recordaban las obligaciones de los responsables de su ejecución, tanto civiles como militares. 2.2. Leva de vagamundos, ociosos y malentretenidos en la ciudad de Valencia A mediados de 1740, con objeto de reemplazar 400 hombres del regimiento de La Victoria que habían sido enviados a América, Felipe V ordenó al cardenal Gaspar de Molina, presidente del Consejo de Castilla que se realizara una leva general entre los «reos que actualmente se hallen presos 45  Sánchez, Santos (comp.): Colección de Pragmáticas, Cédulas, provisiones, autos acordados y otras providencias generales expedidas por el Consejo Real en el reynado del señor don Carlos III, Viuda e Hijo de Marin, Madrid, 1803, págs. 292 a 302. Revista de Historia Militar, 123 (2018), pp. 60-80. ISSN: 0482-5748


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