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Revista de Historia Militar 123

EL INTERNAMIENTO DE LAS TROPAS ALEMANAS DEL CAMERÚN... 91 armados hasta la playa de Bata, donde fueron recibidos con honores y entregaron las armas a las autoridades españolas en un acto solemne. No había un protocolo establecido de cómo actuar pero aun así el acto de entrada en territorio neutral español y la consiguiente entrega de armamento fue ejemplar y escrupulosa, tanto en formas como en el fondo, con la legalidad internacional.10 El Diario liberal “El Imparcial” dedicó un jugoso editorial a la cuestión en su número del 3 de mayo de 1916. Bajo el título de “Los alemanes en España” recogía el hecho del comportamiento de un teniente de la Guardia Civil en la frontera guineano-camerunesa: «(...) Sin duda alguna nuestra gente habrá encontrado medios de afrontar la situación, porque en los momentos difíciles sobra ingenio, como lo demuestra la forma en que ha desempeñado su importantísimo papel histórico el teniente de la Guardia Civil, que al mando de 20 hombres-16 negros y sólo cuatro blancos-hizo cumplir y respetar en aquellos parajes, todavía no civilizados, de África el derecho internacional y las santas leyes de la hospitalidad, cien veces vulneradas en la culta Europa. El problema que se presentó ante aquel teniente y aquellas parejas de la Guardia Civil defendían la frontera de España,por la invasión repentina de 40.000 almas, era un problema bien complicado y que había que resolver en el acto. Lo grave era el desarme de 7.000 soldados, que no podían poner un pie en territorio español y disfrutar de nuestra protección sin dejar en manos de la autoridad española sus fusiles y sus municiones. Desde luego los soldados alemanes cumplieron este requisito entregando el armamento, ¿pero cómo iban a llevarse los nuestros desde la frontera hasta Bata 7.000 fusiles, estando tan lejos y no disponiendo ni de un mal borriquillo? El teniente se quedó allí en su puesto y ordenó que cada soldado llevara su fusil hasta el poblado de Bata, donde lo entregarían al subgobernador del territorio. Y así se verificó, quedando de este modo cumplidas las más importante leyes internacionales y ahorrándose el Estado el transporte de 7.000 fusiles.»Las armas entregadas fueron a parar al Ejército español.11 El problema de las salpicaduras de la guerra en la colonia vecina terminaba pero se iniciaba el problema de qué hacer con la enorme masa de refugiados que se había internado en territorio español acogiéndose a su neutralidad. El gabinete de Madrid deseaba preservar y defender la neutralidad de España a toda costa. Los acontecimientos en África seguían su curso al margen de las disposiciones de gobiernos y cancillerías. El diario “ABC” publicaba la siguiente información sobre el nerviosismo del gobierno, presidido por 10  NERÍN, Gustau: “La última selva de España. Misioneros, antropólogos y guardias civiles”. Catarata, Madrid, 2010, pp. 72-80. 11  EL LIBERAL, 03/05/1916, hemeroteca, Biblioteca Nacional de España. Revista de Historia Militar, 123 (2018), pp. 91-108. ISSN: 0482-5748


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