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EL COMBATE DE CABO PALOS (6 DE MARZO DE 1938). EL HUNDIMIENTO DEL... El HMS Kempenfelt visto desde el HMS Boreas. La amura muestra los daños que le produjo el abarloamiento al Baleares. Nótense las lonas, que probablemente oculten cadáveres. (Foto: IWM. Archivo del autor) En ninguna formación se daba crédito a lo sucedido. Ubieta manda suspender el fuego y prosigue con el mismo rumbo y velocidad, mientras Rafael Estrada, comandante del Canarias ―que asume el mando de la División de Cruceros―, empieza a poner orden en sus filas, identificando al Cervera. Ante el avistamiento de unas sombras, efectúa inversiones de rumbo hasta que a las 02.42 se dirige en demanda del convoy, al que da escolta por temor a un ataque, con la intención de regresar, cuando este ya estuviese a salvo, en ayuda de su gemelo. Mientras ambas flotas abandonan el lugar, dos destructores británicos, el Boreas y el Kempenfelt, ven los proyectiles iluminantes y la explosión, así que se dirigen al lugar del combate a toda máquina. A las 03.50 tienen ante sus ojos el crucero en llamas y a las 04.25 pueden ya ver a los hombres del Baleares en el agua. A partir de ese momento se inicia una operación de rescate tan audaz como arriesgada, en el curso de la cual el Kempenfelt llega a abarloarse al Baleares, maniobra de la que tuvo que desistir cuando el crucero empezó a hundirse. En total, se rescataron 469 hombres. El proyectado auxilio del Canarias fue en vano, pues el Baleares desapareció a las 05.08, arrastrando consigo a 788 hombres, «un contralmirante, un capitán de navío, un capitán de fragata, cuatro capitanes de corbeta, 30 oficiales, 62 suboficiales, 32 cabos y 657 hombres de marinería, infantería de mari- Año 2018 REVISTA DE HISTORIA NAVAL 107


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