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EL COMBATE DE CABO PALOS (6 DE MARZO DE 1938). EL HUNDIMIENTO DEL... encuentro fue de vuelta encontrada y «se sumaron las velocidades» (8) ―la velocidad relativa era de 42 nudos―, perdiéndose de vista ambas formaciones en muy poco tiempo ―aproximadamente diecisiete minutos―. Además, los destructores habían lanzado quince de sus treinta torpedos y «un combate de noche, además de ser completamente casual, no puede ni debe tener nunca una segunda parte. Tenemos un ejemplo clarísimo: los ataques de los destructores ingleses a la Flota de Alta Mar alemana en la noche del 31 de mayo al 1 de junio de 1916 (después de la batalla de Jutlandia). Las dos flotillas inglesas se encontraron casualmente con la flota alemana y la fueron atacando a medida que cada una se encontraba con ella, pero ninguna volvió a repetir el ataque, lo que fácilmente se comprende, dado que se exponían a encontrarse de noche con otra flotilla propia de las que venía detrás, y expuestas, por consiguiente, a confundirlas con el enemigo» (9). Por otro lado, la formación de los destructores se había alterado para que pudieran sumarse al combate artillero, por lo que la adopción de la formación de ataque se habría demorado a causa de la oscuridad, del temor a utilizar la onda corta para no ser detectados y, por supuesto, de la falta de preparación de las dotaciones de los destructores para efectuar la maniobra. Tan solo dos de estos mantenían intacta su dotación de torpedos, el Gravina y el Lazaga, por lo que sería más útil mantenerlos como escolta de los cruceros que arriesgarlos en un combate que Ubieta presagiaba conducía a «una destrucción segura» (10). Las críticas soviéticas vienen por parte de Kuznetsov (11) y Piterskii (12), que censuran al almirante republicano haber rehuido el combate con el resto de la División de Cruceros. Piterskii llegó a coger a Ubieta por los hombros mientras gritaba «¡fuego, fuego!» (13), pero este se desasió y le repuso: «es bastante» (14). Estas críticas de los soviéticos son en parte fruto de su poca preparación y su desconocimiento y de los recelos que les suscitaba el Cuerpo General, a cuyos miembros consideraban «derrotistas», cuando no «fascistas» (15). Kuznetsov llegó a tildar a Ubieta de arribista y a acusarle de eludir el combate y de ser un «reaccionario que se encubría temporalmente con el ropaje republicano » (16). El mismo comisario de la Flota, Bruno Alonso, embarcado en el Libertad, instó a Ubieta a perseguir a la flota enemiga «con el propósito de (8)  «Consideraciones sobre el combate entablado en la madrugada del día 6 de marzo de 1938 por la flota republicana contra cruceros facciosos, con victorioso resultado». Informe presentado por el almirante González Ubieta, Servicio Histórico Cuartel General de la Armada. (9)  Ibídem. (10)  Ibídem. (11)  KUZNETSOV: Con los marinos españoles en su guerra nacional revolucionaria (12)  FRANK, W.C.: Marinos soviéticos en la Flota republicana durante la Guerra Civil. (13)  Ibídem. (14)  Ibídem. (15)  KUZNETSOV: op. cit. (16)  Ibídem. Año 2018 REVISTA DE HISTORIA NAVAL 109


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