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CORTÉS Y EL MAR Isla de Cuba. Partida desde Santiago experto, práctico en toda su extensión). Portaban 32 caballos, 10 cañones de bronce y 4 falconetes. Naturalmente llevaban provisiones, productos para rescate u obsequio (la estiba jugaría un papel importante). En síntesis, la experiencia náutica de Cortés hasta abril de 1519 no era mayor que la de cualquier pasajero a Indias, en un observador perspicaz y que supiera aprovechar sus habilidades y otras dotes. El miedo como factor de cohesión Navegando por aguas conocidas, la expedición de Cortés arribó a tierras mayas y superó algunos ataques. Victoriosos, con apoyo indígena, supieron de la existencia de un español (Gonzalo Guerrero) que prefirió seguir con su familia maya en vez de regresar con ellos; también recuperaron a otro (Jerónimo de Aguilar) y recibieron regalos tales como oro, mantas y veinte mujeres, unas indias que, a los ojos de los europeos, recibían a título de obsequio pero, en la consideración de las mayas, tenían el carácter de alianza matrimonial. Aguilar y una de las indias maya (Malinali, doña Marina o Malinche) se convirtieron en excelentes intérpretes, colaboradores afectos para resolver momentos comprometidos, críticos, de la empresa. Tras un recorrido litoral de ambiente húmedo y vegetación exuberante dejaron paso a otro medio árido; se hallaron en Ulúa (21 de abril de 1519). Fue el espacio donde tuvo lugar una demostración de legalismo que condujo a Año 2018 REVISTA DE HISTORIA NAVAL 65


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