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VICENTE BASABE BLANCO la de mi padre, tengo dos nietos que atienden al nombre de Benito Basabe… ―, recordé el tema y me propuse averiguar quién fue el personaje. La historia comienza hace ya más de doscientos años, con un oficio enviado por el capitán general de Cádiz, Baltasar Hidalgo de Cisneros, a la sala de gobierno del Consejo del Almirantazgo, cuyo tenor era el siguiente: «En el día de ayer me da parte el Comandante de Marina de Cádiz de haber fallecido en aquella noche, repentinamente, el capitán de navío Don Benito Basabe, sin habérsele encontrado en su persona y casa un medio real con que poder dar sepultura a su cadáver, pudiéndose atribuir su muerte a la miseria en que vivía. De esta suerte viven, fenecen y terminan sus tristes días, por una serie de desgracias, los beneméritos e incomparables Oficiales de Marina, y en este espejo miran su lastimosa suerte los que por una providencia singular les sobreviven. Exprésolo a V.S. con cuánto dolor cabe en mi corazón para noticia del Supremo Consejo del Almirantazgo. Dios guarde a V.S. muchos años. San Fernando a 8 de octubre de 1816». Benito Antonio de Basabe y Ulierte ―tal es el nombre completo de nuestro protagonista― vio la luz el 21 de marzo de 1763 en el lugar de Artomaña, vecindario de Arrastaria (álava). Hijo legítimo de don Manuel Antonio Basabe y doña María de Ulierte, era nieto por línea paterna de don Thomás Basabe y doña María de Antoñano, y de don Pedro Ulierte y doña Gregoria de Gorvea por la materna. Su majestad el rey Carlos IV tuvo a bien concederle plaza de guardiamarina con dispensa de la edad, y ordenó que se le admitiese en la Compañía de Ferrol y se le formara el asiento correspondiente en la contaduría de Marina de dicho departamento. Así lo comunica don Antonio Valdés, secretario de Estado y del Despacho Universal de Marina, a don Joaquín de Molina, teniente de la Compañía de Guardias Marinas de Ferrol, el 14 de julio de 1784, siendo esta la fecha en que principia su hoja de servicios. Para ingresar en la compañía se exigían los requisitos que se indican a continuación: «El que hubiese obtenido la gracia, se presentará en la Isla de León, Ferrol o Cartagena, al Comandante de la Compañía de su destino, con la carta-orden que se entregará en la Corte, dentro del término que en ella se señale, y pasado este, quedará nula la gracia. Presentará también su fe de bautismo que manifieste la edad y legitimidad del nacimiento, la justificación de su nobleza en información hecha a su pedimento, por orden, y ante la justicia del pueblo en que esté establecida su familia, con deposición de testigos fidedignos de haber conocido a sus padres y abuelos por ambas líneas, paterna y materna, en estado noble, sin oficio ni exercicio que no fuese correspondiente, a que se agregarán copias auténticas de instrumentos fehacientes de la distinción, méritos y dignidades de su casa, como son testimonios de recibimientos de nobleza en los Ayuntamientos, acuerdos de estos sobre elecciones de empleos públicos honoríficos y copias autorizadas de títulos, patentes, privilegios y otros despachos de honores y distinciones». 92 REVISTA DE HISTORIA NAVAL Núm. 141


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