Page 98

RHN 141

UN BASABE EN TRAFALGAR se dispersó peligrosamente. Viendo que la costa española estaba cerca y que el peligro de estrellarse era manifiesto, la tripulación de presa inglesa se rindió a los españoles, quienes tomaron el control del buque. El teniente de navío Benito Basabe era el oficial más antiguo presente, por lo que se hizo cargo del buque como comandante accidental y ordenó izar de nuevo la insignia española. Se sabe lo que ocurrió después puesto que, días más tarde, ya en tierra, Basabe da parte de lo acontecido en ese combate al capitán militar, Federico Gravina, y al comandante de Marina de Cádiz. Al primero le dice: «Excmo. Sr.: Con motivo de acabar de llegar a este puerto y ser muy corto el tiempo, no puedo dar a V.E. una noticia circunstanciada de los sucesos ocurridos desde el 21, en que fui prisionero en el navío Bahama, pero lo haré luego que reunida la gente pueda adquirir todas las noticias que ahora me faltan, limitándome en esta a decir a V.E. que en el combate murió mi comandante y dos oficiales de Córdoba, y heridos el 2.º comandante, dos oficiales y dos guardiamarinas, todos de poca consideración. El 25, con motivo de estar próximos a la costa, se entregaron los ingleses y quedé con el mando del navío por haberse llevado los enemigos el día 21 al teniente de navío más antiguo. El 27, una balandra recogió los ingleses, y el 28 un navío se llevó prisioneros un alférez de navío y un guardiamarina y como 130 hombres, la mayor parte marineros. El 29 se acordó en junta de oficiales varar el navío, pero no se pudo conseguir por no obedecer a la espadilla y menos largar vela por estar desarbolado de los tres palos, por lo que dimos fondo en 9 brazas de agua. Al siguiente día llegó el socorro que el día anterior se solicitaba a fuerza de cañonazos, e inmediatamente se procedió al embarque de la gente en las cuatro barcas de buey, lo que advertido por los enemigos se destacó una fragata para impedirlo; la que quedaba del navío al desatracarme de él, como a una milla escasa, lo que no me dio lugar a quemar el navío y sí solo el de cortar el calabrote con que estaba amarrado. El navío ha quedado inútil del todo, haciendo agua que llegó a tener el día del combate 28 pulgadas y después hasta 7 pies y medio. Tengo la satisfacción de haber salvado la vida y libertad de 450 hombres poco más o menos, de los que se han dirigido a Huelva tres de las barcas, y yo a este puerto con la 4.ª y 130 a 140 individuos. Dios guarde a V.E. muchos años. Sanlúcar, 31 de octubre de 1805. Excmo. Sr. D. Federico Gravina». Al comandante de Marina de Cádiz le comunica: «Acabo de llegar con 130 hombres, parte de los que se han salvado del navío Bahama, que después del combate del 21 quedó en poder de los enemigos hasta el 25 que se me hizo entrega por los ingleses, por no perecer en la costa, desde ese día hasta el 27, que se avistó un buque que pareció ser místico, el que hallándose a media legua de distancia mandé tirar un cañonazo e inmediatamente se dirigió hacia el navío, y ya más cerca se reconoció ser un goleta de guerra inglesa, la que se llevó toda la gente de su nación que guarnecía el navío y el capitán inglés nos aseguró que el inmediato día acudiría por todos nosotros. Efectivamente, el 28 por Año 2018 REVISTA DE HISTORIA NAVAL 97


RHN 141
To see the actual publication please follow the link above