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servicio que se le demandan al conjunto motorpropulsor –especialmente cuando las actuaciones que el Osprey está desarrollando en un momento dado son propias de un aeronave de ala rotatoria– es necesario disponer de mecanismos que eviten la entrada en pérdida del compresor, que ocurría en el caso de que el caudal de aire aspirado bajase por debajo del mínimo requerido. A tales efectos, en el compresor están dispuestos seis vanos guía capaces de cambiar el ángulo de incidencia de sus álabes. Además, dispone de un sistema de lubricación autocontenido, especialmente diseñados para cuando ambas hélices de paso variable del Osprey (llamadas por su capacidad de función mixta proprotors) Cockpit del V-22 (USMC). (Imagen del autor) y las correspondientes góndolas de motores están en posición horizontal y vertical, respectivamente. Ambos proprotors están conectados tanto a sus respectivos turboejes, a través del conjunto de reductoras propio, como entre sí, gracias a un conjunto de ejes de transmisión conectados a una reductora común, de forma que en caso de fallo o pérdida de uno de los motores, el otro pueda seguir proporcionando la potencia necesaria para poder proseguir el vuelo, apareciendo dos limitaciones: la primera es la imposibilidad de realizar la maniobra hover característica de las aeronaves de ala rotatoria y la segunda, relacionada con el fallo de la reductora propia de cada motor, en tanto si una falla, no es posible abanderar el proprotor asociado, siendo necesario detener ambos motores y realizar una toma de emergencia. Dado que el ala es única, permitiendo plegar el conjunto para así reducir el espacio ocupado tanto en hangar convencional como en portaviones, estos elementos se encuentran en la misma. Tanto el mecanismo de transmisión como el de plegado son ciertamente complejos, habiendo sido uno de los motivos del alto sobrecoste del programa durante una buena parte del mismo. Dada la criticidad de este elemento, en tanto representa la razón de ser del Osprey, tanto durante la fase de desarrollo como durante la operativa, desde el año 2009, se han invertido más de 90 millones de dólares en mejoras en cuanto a capacidades y disponibilidad operativa. La última mejora se ha implementado en la flota entre los años 2013 y 2014, y ha supuesto un incremento de la potencia proporcionada Un V-22 Osprey del US Marine Corps (USMC) en la base aérea de Morón. (Imagen del autor) 726 REVISTA DE AERONÁUTICA Y ASTRONÁUTICA / Octubre 2018


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