Page 39

RAA 877

Los primeros resultados se observaron en la guerra de Corea, donde se utilizó por primera vez el H-19 Chickasaw, y a principios de los años cincuenta comenzó a diseñar un nuevo aparato de carga denominado CH-31 Mojave. Se trataba de un helicóptero con dos plantas motrices, aunque eran grandes y pesadas por ser de pistón. A pesar de su masiva capacidad de carga, que podía ser de hasta 26 soldados o casi cinco toneladas, parecía que el desarrollo de estos aparatos había tocado techo. Sin embargo, en los años sesenta se introdujeron muchas novedades, como el motor turboeje, que proporcionaba mucha más potencia con un peso significativamente inferior y un volumen más reducido que los propulsores de pistones. UN CURIOSO DISEÑO En 1958, el departamento de diseño de Sikorsky decidió embarcarse en el desarrollo de un aparato de grandes cargas que fuese diferente a todo lo que se había visto hasta el momento. El aparato recibió la designación interna de S-60. Para optimizar la potencia, se decidió incorporar dos motores, aunque en esta fase todavía eran de pistones. Por otra parte, se aprovecharon algunos otros componentes dinámicos del CH-37. Pero quizás el concepto más rompedor consistió en el diseño del fuselaje. Se prescindió de todo aquello que fuera un peso muerto. Así, el aparato era en realidad una estructura hueca que no disponía propiamente de una cabina de pasajeros ni de una bodega de carga, y que recordaba más a un gigantesco insecto. En esta estructura de fuselaje se situaban los motores, el rotor principal y el de cola, el tren de aterrizaje y la cabina del piloto. Todas las cargas que se quisieran transportar se debían colgar en un gran cabrestante situado en el centro de la «columna vertebral» del aparato o bien mediante un contenedor que encajaba bajo el hueco del fuselaje mediante cuatro ganchos. REVISTA DE AERONÁUTICA Y ASTRONÁUTICA / Octubre 2018 741


RAA 877
To see the actual publication please follow the link above