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dossier F-35 En el FIA 2018 ha vuelto a aparecer uno de los aviones más interesantes dentro del ámbito de la aviación de combate, el F-35. Lockheed Martin ha demostrado un importante éxito con este producto, con más de 300 aeronaves entregadas a diez países y su estreno en combate en la Fuerza Aérea israelí. Reino Unido también anunció la llegada de sus cuatro primeras unidades del modelo F-35B, con notables mejoras en conectividad entre plataformas e integración de armamento. Esta empresa comunicó que sus esfuerzos están enfocados en mejorar la mantenibilidad y la disponibilidad operativa, que en la actualidad, es cercana al 70 %. Asimismo, afronta el objetivo de llegar a un precio más competitivo, cercano a los 80 millones de dólares por aeronave en el año 2020. Lockheed Martin manifestó que para los países que no han sido partícipes del consorcio inicial (USA, Reino Unido, Países Bajos, Italia, Australia, Canadá, Dinamarca, Noruega y Turquía) hay escasas posibilidades de retorno industrial. Eurofighter Otro aspecto interesante del FIA 2018 ha sido la confirmación de la finalización del desarrollo del programa Centurion para la RAF británica, cuya finalidad es la sustitución de los Tornado GR4 durante 2019. Este programa, equivalente al estándar P3EA del consorcio Eurofighter permite mejorar las capacidades de integración de armamento, en concreto los misiles Meteor, Storm Shadow, Brimstone y bombas guiadas Paveway IV. Asimismo, desde el consorcio Eurofighter se apuesta por una decidida evolución del EF-2000 como tránsito al posible proyecto FCAS europeo. De momento, la evolución del modelo actual se dirige hacia la mejora de la interoperabilidad y conectividad, integración de sensores, mejora de las contramedidas electrónicas, la mejora del motor EJ200 con un 15 % más de empuje y la instalación de una pantalla de alta definición en la cabina. La llegada del E-Scan junto con los nuevos desarrollos tecnológicos de interacción con el piloto proporcionará una nueva cabina mejorada con datos de fusión de sensores y subsistemas. Todo ello, unido al uso del casco Striker II, proporcionará nuevas capacidades operacionales a una aeronave que ha demostrado ser un éxito de la cooperación aeronáutica europea. REVISTA DE AERONÁUTICA Y ASTRONÁUTICA / Noviembre 2018 837


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