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de trabajo que darán forma al observatorio. Así pues, es aún prematuro dar detalles muy concretos sobre sus características técnicas, que todavía podrían cambiar notablemente en función de los resultados de las actuales investigaciones, que confirmarán si la configuración ahora propuesta es viable, tanto desde el punto de vista del vehículo como del instrumental que lo acompañará a bordo. La propuesta actual nos habla de un observatorio dotado de un telescopio de un metro de diámetro, aproximadamente, que centrará su sensibilidad en las longitudes de onda del visible y el infrarrojo. Más específicamente, consistirá en un telescopio Cassegrain con un espejo primario elíptico, de 1,1 por 0,7 metros, cuya área efectiva de captación de luz alcanzará unos 0,64 metros cuadrados. La luz que podrá recoger y la sensibilidad de sus cámaras lo harán apto para la tarea que tendrá encomendada, pero también para estudios relacionados. El diseño preliminar que ha servido para su aprobación inicial aprovecha parte del trabajo realizado durante la propuesta EChO (Exoplanet Characterization Observatory), otra misión que finalmente no fue elegida en una oportunidad anterior. La estructura básica del EChO ha sido esta vez simplificada y su masa disminuida hasta alcanzar unos 1.300 kg. ARIEL se centrará ahora solo en los planetas calientes, así que su instrumental no necesita ser sensible a objetos fríos, siempre más difíciles de estudiar. Como es habitual, su estructura estará definida por dos partes bien diferenciadas: el módulo de servicio (SVM) y el módulo de carga útil (PLM). Dado que se trabajará en el infrarrojo, ambas partes se mantendrán térmicamente aisladas entre sí para evitar que el calor del módulo de servicio enmascare los resultados del PLM. Este último se mantendrá así a una temperatura de unos 55 K, si bien se incluirá un sistema de refrigeración criogénico adicional para que el instrumento AIRS no supere nunca los 42 K (la normal evaporación del refrigerante también es la razón por la cual el AIRS irá perdiendo sensibilidad a partir de un cierto momento, limitando su vida útil, al menos en el infrarrojo). Para alimentar sus sistemas con electricidad, el vehículo dispondrá de varios paneles solares. También tendrá una antena de alta ganancia que servirá para transmitir sus resultados a gran velocidad a la Tierra, y un sistema de propulsión y de control de actitud para mantenerse orientado en sus tres ejes hacia las zonas del cielo de interés. Las responsabilidades de la ESA serán proporcionar el módulo de servicio, integrar y probar el modelo de vuelo del ARIEL, y o c u - parse del lanzamiento y las operaciones de seguimiento y control (desde Darmstadt, en Alemania). La ESA ya ha desarrollado y lanzado telescopios semejantes con anterioridad, de modo que el plan de misión tendrá puntos de contacto con otras iniciativas de este tipo. Una vez listo, el vehículo será enviado desde la base de Kourou, en la Guyana Francesa, hacia una ruta 868 REVISTA DE AERONÁUTICA Y ASTRONÁUTICA / Noviembre 2018


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