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convertirse en un personaje muy popular y querido en el Madrid de aquel entonces, que era más republicano que monárquico. Murió desterrada en París. La vía comercial que une Plaza de España con Moncloa lleva el nombre de «Princesa» en honor a ella. Esta calle, además de ser la continuación occidental de Gran Vía, sirve de línea divisoria entre los distritos Centro y Moncloa-Aravaca y de Chamberí con este último. Aunque no era la hija natural del rey consorte, sino de José Ruiz de Arana y Saavedra, duque de Baena, que fue amante de la reina entre los años 1850 hasta 1856, Isabel era la heredera al trono de España mientras no hubiera un hijo varón. La Araneja, sobrenombre que le pusieron por su padre biológico, fue la primera infanta que llevó el título de princesa de Asturias desde su nacimiento, ya que Isabel II había aprobado un decreto el año anterior, según el cual el sucesor inmediato a la corona recibiría este título, fuera hombre o mujer. A los pocos días de nacer, cuando la reina Isabel II se encaminaba hacia la Basílica de la Virgen de Atocha para presentar a la princesa, como era costumbre, el sacerdote Martín Merino atacó a la monarca. El cura, que padecía trastornos Vista general de la calle de la Princesa psicológicos, trató de clavarle un cuchillo en el costado. Por suerte, el corsé evitó que el daño fuera irreversible. El arma no pudo traspasar los bordados del manto de la reina. Como agradecimiento por el cariño mostrado por el pueblo de Madrid, tanto a ella como a la pequeña, tras el atentado, Isabel II ordenó levantar el hospital de la Princesa para honrar a su hija. La joven Isabel siempre mostró gran admiración por la música y las artes. A lo largo de su vida hizo de mecenas para muchos compositores. Los adelantos técnicos fijaron su atención en otras muchas ocasiones: fue una de las primeras personas en viajar en coche. También fue una apasionada de la hípica y la caza. Sus paseos al galope eran tan habituales como sus aparatosas caídas. No obstante, ninguno de estos tropiezos impidieron que dejara de practicar este deporte. Supo ganarse el cariño y la confianza de los españoles de todos los rincones y clases sociales de España por su trato cercano y su saber estar. Siempre se empeñó en mejorar la imagen de la familia real, y para ello decidió emprender una serie de viajes por el país. La pequeña Isabel conquistaba a sus súbditos cuando aparecía vestida con el traje regional. Francisco Romero Robledo nació en la localidad malagueña de Antequera el 8 de marzo de 1838 en el seno de una familia acomodada. Se licenció en Derecho en 1862; en ese mismo año obtuvo su primera acta de diputado por la Unión Liberal representando a Málaga, manteniendo dicho escaño hasta 1866. Participó activamente en la Revolución de 1868 que destronaría a Isabel II, formando parte de la Junta revolucionaria de Madrid. Pasó a militar en el Partido Constitucional de Sagasta con el que concurriría, obteniendo escaño por la circunscripción de Málaga en las elecciones de 1869 a 1872 y llegando a ser nombrado subsecretario de Gobernación en 1871 y ministro de Fomento entre el 20 de febrero y el 26 de mayo de 1872. Apodado el Pollo de Antequera, también fue conocido como el Gran Elector, disponía de unas notables dotes oratorias y de un dandismo que alimentaron extraordinariamente su popularidad, granjeándose un gran número de amistades y de adhesiones en la sociedad española de la época. Sus La infanta Isabel de Borbón y Borbón, popularmente incondicionales llegaron a ser conocidos conocida como la Chata como húsares. REVISTA DE AERONÁUTICA Y ASTRONÁUTICA / Noviembre 2018 871


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