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TEMAS PROFESIONALES siendo España una posición marítima, la proporción de efectivos de 3,7 veces superior del Ejército de Tierra respecto a la Armada no tiene justificación, y más aún tras haber concluido que el escenario actual, así como las zonas de interés señaladas por el JEMAD, son de ámbito marítimo. El Ejército de Tierra cuenta con 75.590 efectivos, la Armada con 20.323 y el Ejército del Aire con 20.327 a fecha de 1 de abril del 2018. Del total de la Armada, 11.350 pertenecen a la flota, incluidos los de la Brigada de Infantería de Marina (BRIMAR). El Ejército de Tierra tiene alrededor de 29.000 entre las ocho brigadas polivalentes, más las de sanidad y Logística. Los 37.890 efectivos restantes incluyen el Estado Mayor y los cuarteles generales, los diferentes mandos y las fAMET, comandancias generales de ciudades autónomas y archipiélagos, logística, personal, destacando 2.500 efectivos sin destino, más que los efectivos de la BRIMAR, y 6.200 en destinos ajenos al Ejército de Tierra. Es evidente que esta proporción podría ser mejorable si se empleara una parte de ellos en el ámbito marítimo (flota) y en el de la información y ciber, lo que mejoraría claramente la eficacia de las fuerzas Armadas. Conclusión Con el final del siglo XX, tras las dos guerras Mundiales y la guerra fría, numerosos analistas señalan que finalizó una centuria de lucha de ámbito continental, que ha dado paso a un siglo XXI que se caracterizará por ser marítimo, donde previsiblemente los conflictos tendrán lugar en un ámbito litoral, muy poblado y conectado. Existen claros indicios de esta afirmación si examinamos el auge de las construcciones navales y en especial las de los buques anfibios. En Asia se espera que hasta 2032 se construyan 100 submarinos y 1.000 buques de guerra. Igualmente se detecta el aumento y la creación de fuerzas de Infantería de Marina o del Ejército de Tierra dedicadas a tareas expedicionarias. China, con una reducción de 300.000 efectivos del Ejército de Tierra y el traspaso de parte de ellos a la Infantería de Marina, 100.000, es el mejor ejemplo. España, una nación con una posición marítima indiscutible, tiene una proporción de efectivos terrestres respecto a los navales que no tiene parangón con ningún otro país, no solo de nuestro entorno, sino en otras áreas fuera de Europa, incluida Rusia, la potencia terrestre por excelencia. Este desequilibrio no tiene justificación y afecta negativamente a las necesidades reales que la defensa de España como nación marítima requiere, tales como con una potente fuerza anfibia, ya que esta capacidad anfibia-expedicionaria en un teatro de las características del español constituye sin duda la mejor baza estratégica para el control y la reacción en el ámbito de ese teatro y la intervención en otros posibles escenarios lejanos. A lo anterior hay que añadir que la experiencia de los combates terrestres acaecidos en las dos primeras décadas del siglo aportan una serie de lecciones 2018 555


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