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La comida se desarrolló en un ambiente de camaradería extraordinario, y fue al terminar esta cuando sucedió algo tan inesperado, tan sorprendente y con tanto fair play que estoy obligado a contarlo. De esta forma es mi deseo, aunque sea demasiado tarde, agradecerle al capitán de navío Alan Roy Aldous su exquisito comportamiento con la mujer y el hijo de un oficial español. Como decía, al terminar de servir los postres, Roy se levantó y, alzando su copa de champán, «dejó caer» las siguientes palabras: —Gentleman, before proposing a toast to general Franco and Elisabeth II, must raise my cup to Clementina, the wife of Lieutenant Chereguini, and their son Benito who was born a few hours ago. ya se pueden imaginar cómo nos quedamos los que tuvimos la ocasión de recibir aquella inigualable lección de camaradería, educación y fair play. pero no bien hubo terminado su brindis, apareció un marinero sosteniendo entre sus brazos un almohadón de terciopelo rojo sobre el que descansaba un lepanto... y continuó diciendo: —I’m asking, Lieutenant Chereguini to honour us by letting his son Benito wear, on his head, this Navy sailor’s hat on the day of his First Communion. Luego de hacerme entrega del lepanto, tomó del centro de la mesa una metopa de madera sobre la que, velas al viento, se erguía una reproducción, en plata, del navío Saint Vincent, y me la tendió, excusándose de lo sencillo del obsequio y rogándome que se lo ofreciera a mi mujer de parte de la dotación del Saint Vincent. he vivido a lo largo de mi carrera situaciones realmente impactantes, y muy emocionantes, pero nunca como en aquellos momentos al escuchar las palabras y ver el gesto de un oficial extranjero que, de forma tan espontánea y afectuosa, había conseguido trasladarnos a tiempos en los VIVIDO Y CONTADO 2018 575


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