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EL OTRO pORTAvIOnEs DE MALvInAs, 1982 José Javier guERRERO DEL CAMpO n plena crisis de las Malvinas, en medio de las negociaciones, el presidente de los Estados unidos Ronald Reagan realizaba una declaración en los siguientes términos: «… me gustaría que ellos dejasen de entrometerse en el conflicto de Malvinas». Esta frase venía a definir muy bien lo que fue, en general, la guerra fría entre los dos bloques militares existentes, con sus consecuencias diplomáticas, políticas y militares características de aquel período. La noche del 1 al 2 de abril de 1982 en el Cuartel general de la Armada argentina tuvo lugar una fiesta con un invitado de excepción, el almirante Thomas Bibb hayward, CnO (1) de la us navy, a quien supuestamente se le atribuye, o a algún allegado a él, la información que pasaba el agregado naval británico a Londres esa noche acerca de la presencia de un submarino soviético y tres argentinos en Malvinas. En esa fecha dieron comienzo las intromisiones a las que haría referencia el presidente estadounidense casi 15 días después, y a esas alturas ya habían dado muestras de su existencia, resultando beneficiosas en determinados momentos para ambas partes implicadas en el conflicto. Las consecuencias, que aún no han sido esclarecidas totalmente, han generado diversos comentarios sobre ciertos sucesos ocurridos en las islas a lo largo del conflicto y en los que algunas líneas rojas relacionadas con la disuasión, la intromisión o la ayuda fueron posiblemente rebasadas por terceros países. uno de estos casos fue la presencia de un portaviones, que algunos sitúan en el epicentro del conflicto sin atender a más razones que el deseo personal (1) Chief of naval Operations (CnO). Jefe de Operaciones navales. 2018 437


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