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TEMAS GENERALES «Desde esta fecha, y hasta 1931, fue considerada la bandera nacional de España». según eso, antes de octubre de 1843 o bien no existía una bandera nacional o esta era distinta de la roja y gualda. De ambas opciones hay que descartar la primera, para empezar porque los periódicos de la época y anteriores hacen repetidas referencias a la bandera nacional. simplemente buscando en la hemeroteca Digital de la Biblioteca nacional se puede encontrar, por orden cronológico, una de 1809, referida a la que ondeó en todas las ciudades de Cataluña, excepto en Barcelona y figueras. Le siguen varias que tratan de su uso durante la primera guerra Carlista y de la costumbre de izarla los días más señalados. El regente del reino estableció por Orden del 14 de mayo del año 1841 que Madrid podía enarbolar la bandera nacional. por fin una especialmente interesante, la que indica que el día de la apertura de Cortes de 1843, unos meses antes del Decreto de unificación, ondeó en «el alcázar de la Reina», en el Congreso y en el senado. En realidad, no hacen falta siquiera esas consultas a la hemeroteca, porque lo mismo se desprende de la lectura del propio Decreto de unificación, que comienza diciendo:  «siendo la bandera nacional el verdadero símbolo de la Monarquía española, ha llamado la atención del gobierno la diferencia que existe entre aquella y las particulares de los Cuerpos del Ejército». Aunque es verdad que en este importante párrafo no se habla de España sino de su Monarquía, dado que nadie ha sentado duda de que, a los efectos, sea lo mismo, y se refiere a la bandera nacional, ante este texto y todas las noticias citadas no queda más remedio que aceptar que ya existía una enseña tal, y además que las unidades del Ejército no la usaban antes de esa fecha, al menos la gran mayoría. Como remate se puede señalar que, como se cita a menudo, las Cortes de 1820 establecieron que los ejércitos dejarían de usar sus banderas para pasar a utilizar como símbolo una pequeña escultura sobre un pedestal en lo alto de un asta, al estilo de las legiones romanas, en particular un león con un ejemplar de la Constitución. Esta norma no llegó siquiera a cumplirse, pero lo que nos importa aquí es que no significaba la total desaparición de las banderas, como suele interpretarse, sino que es un antecedente, aunque fallido, del Decreto de unificación, pues según la orden de las Cortes esa enseña debía llevar colgando sendos grimpolones con el «pabellón nacional » (5). procede entonces discernir cómo era esa bandera nacional anterior al Decreto de unificación. ¿Era la roja y gualda o era otra? hay que fijarse en que el decreto, después de señalar la razón por la que se venía produciendo la anomalía de que el Ejército no usaba la enseña nacional, en su artículo primero establece que «Las banderas y estandartes de todos los cuerpos e institutos (5) fERnÁnDEZ gAyTÁn, José: «El pabellón nacional». REvIsTA gEnERAL DE MARInA, agosto-septiembre, 1974. 2018 493


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