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RUMBO A LA VIDA MARINA lo seco en las bajamares o incluso pululan por los árboles con la clara intención de conquistar la tierra. Los primeros insectos aparecen después, a finales del Carbonífero. y escarbando en estas líneas evolutivas, sabemos que todos los artrópodos provienen de los gusanos marinos, que serían otro eslabón más dentro de la cadena evolutiva de los protostomados, en la que actuarían como sus antecesores más próximos. Los gusanos, pertenecientes al filo de los Anélidos —los bichos anillados (miñocas y lombrices de tierra)—, inventaron aquello del cuerpo distribuido en una sucesión arrosariada de anillos o segmentos, con parecida organización a la del tren AvE, compuesta por la sucesión de varios vagones idénticos. Además, los anillos que vemos en monótona repetición corporal en los anélidos se corresponden en su interior con la repetición de compartimentos en los que, en cada uno de ellos, se incluyen los mismos órganos y sistemas. y sin que entremos en balances puntillosos, podemos enumerar que en cada anillo se repite el sistema excretor, se repiten los ganglios nerviosos y un par de patas y órganos sensoriales, aunque el sistema digestivo sea único y su funcionamiento adquiera un carácter —llamémosle— «federal». ¿y qué ventajas tiene esta compartimentación en teoría un tanto pródiga y absurda? pues son varias: una de ellas, la gran capacidad de regeneración, puesto que, teóricamente, de varios cachitos de gusano podríamos obtener igual número de bichos enteros. pero lo que sí que es totalmente innovador es que el cuerpo hueco y segmentado del anélido actúa como una bomba hidráulica que permite al gusano nadar, andar, correr y excavar con movimientos ondulatorios muy elaborados y efectivos a base de trasvasar líquidos de unos segmentos a otros con diversas presiones. El gusano, pues, funciona como la manguera contraincendios que se revira y enrosca, estira y encoge cuando el Trozo de seguridad Interior del barco le mete agua a presión para apagar un incendio. pero la organización corporal del gusano presenta también grandes problemas, aparte del aparente despilfarro de órganos repetidos: el más inquietante es su extremada blandura, que le convierte en codiciada presa fácil para todos los depredadores. y dada esta pejiguera, el lector comprenderá que tarde o temprano la naturaleza tenía que conjurar este peligro endureciendo a los frágiles gusanos marinos, pero ¿cómo? pues muy sencillo: forrándolos con una armadura protectora. y aquí es donde aparecen los artrópodos, o sea, los insectos, escorpiones, cangrejos, gambas y parentela, cuya característica común es que han acorazado su cuerpo con un caparazón externo de quitina, que en el caso de los artrópodos marinos (crustáceos) a veces se refuerza con retoques calcáreos (fotos página siguiente). Tal caparazón o exoesqueleto termina siendo materia inerte, muerta, y su carácter de exterioridad genera un inoportuno problema, y es que, al igual que nosotros tenemos que cambiar de traje cuando crecemos o engordamos porque no cabemos en su interior, los artrópodos también deben cambiar periódica- 2018 507


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